El último post

De acuerdo a la orden expresa del Emperador del Universo, sir Francis Quo Topolli, este es el último post que se publicará en toda la Triple W y se mantendrá bajo esa etiqueta por tiempo indeterminado.
Siguiendo con sus directivas, absolutamente todos nos detendremos a pensar si cada post tiene valor, es bueno, aporta, enriquece al lector, etc. Y hasta tanto no tengamos una respuesta fehaciente y valedera, nos abstendremos de postear.
Asímismo, podremos debatir -en privado- las cuestiones a postear y cómo las encararemos de aquí en más.
Puede resultar que no estemos de acuerdo con la orden del Emperador, pero no nos queda otra que acatar o iniciar una revolución para derrocarlo.
Aquellos imberbes que se declaren en rebeldía y posteen a pesar de la orden del Emperador deberán afrontar los castigos pertinentes, según corresponda: horca, guillotina, hoguera o jaula de los leones. Además, no podrán presentar como alegato el desconocimiento de la orden, porque va contra las leyes y quedarían en ridículo.
Podemos tener como resultante de todo esto el acaecimiento de la locura en muchos de nosotros, ya sea por estar impedidos de postear o por estar privados de recibir posteos. Para ello, deberemos afrontarlo de la manera más civilizada posible, evitando todo tipo de desmanes y salvajadas los cuales podrían llevarnos a castigos más severos, como el ostracismo.
Procuremos sortear esta difícil situación de la mejor forma posible, con hidalguía, puesto que sabemos no hay mal que dure cien años.
Y entonces, cuando el Emperador deponga su actitud antiredsocialista, podremos postear nuestras mascotas o desayunos con total desenfado.

O quizás, si trabajamos para la causa, el Imperio caiga antes de lo pensado.
Recuerden que ‘el post mueve montañas’.

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La virtualización de la persona

Renace con cada emoticón
perece a golpe de ratón,
se nutre con la publicación
vomita su virtual emoción.

Caduca su imagen del ayer
reacciona a cada acontecer
succiona del chat, anochecer
despierta un like al amanecer.

Besos que ahora son virtuales
amigos que ahora son sexuales
polvos que ahora son rituales
pantallas que disipan sus males.

Piensa que piensa luego existe
piensa que piensa todo embiste
siente en sus ojos lo que listen
decora su rostro lo que visten.

Soy y no soy todo lo soy
soy sólo soy qué lindo soy
soy sólo sé miren qué soy
soy como vos qué sólo estoy.

Actualiza el rostro impío espejo
se parece un poco al de su viejo
se ve que su trino es triste añejo
enchufado a la red luego me alejo.

Estar es no estar en todos lados
aquí como tonto espero sentado,
no importa te sigo bien conectado
no cuenta si estoy incomunicado.

Y miro, y miro, y miro y sigo
escribo, lo callo, mejor lo digo
quiero comunicarme sólo contigo
qué digo, qué torpe, sólo conmigo.

Levanta la idea que de mí tengo
me marcho, me voy, mas luego vengo
lo que ahora no largo no lo contengo
mañana lo charlo, si lo convengo.

Me asombra, al tiempo, que me entristece
sin compus, sin celus, paz que se desvanece
qué buen entretenimiento este que crece
y a quien no le guste, por mí que rece.

Como en un spot publicitario
que se repite seguido a diario
reduce mi pena y vocabulario
si no se parece es estrafalario.

No sólo la imagen se virtualiza
el ser, es el alma que se realiza
la mente se empaña si se desliza
derrapa viviendo por la cornisa.

Lo que ha cambiado son las creencias
facilitadas por nuevas vistosas ciencias
y el comportamiento en las apariencias
se han ido al abismo por negligencias.

Lo paradójico es que, con tanta luminosidad,
todavía se presente en disonante oscuridad,
y que no se vislumbre sapiencia ni libertad
que no sea para comprar parcelas de realidad.

Si todos se tiran a un pozo

Nuestros viejos, es decir, los viejos de nuestros viejos, eran muy inteligentes. A los chicos les hacían preguntas para incentivarlos, como por ejemplo, cuando esos chicos querían hacer como todos, les preguntaban: ¿si todos comen mierda, vos vas a comer mierda?
Algo se despertaba en el interior del chico, el chico crecía, y esos viejos eran tenidos como gente realmente grande, y no sólo por los años.
Pero ahora no. Nuestros viejos quieren hacer como todos nosotros, que pasamos nuestro tiempo comiendo mierda.

 

Para qué sirve el face

Hoy, en un nuevo capítulo de Para qué sirve el face veremos para qué sirve el face.

El face sirve para reciclar juicios.
Se pueden reutilizar juicios viejos que refloten odios profundos por cuestiones de razas, géneros, condición socioeconómica o varieté cultural y darles nueva utilidad con sus variantes actuales. Esto también sirve para preparar alegatos.

El face sirve para cosechar opiniones y tener un amplio panorama de lo que se dice para así tener la posibilidad de decir algo a tono o contrario o neutro, según su gusto. La clave está en no perderse ninguna opinión, pues sería fatal.

El face sirve para conocer, pero no para conocer a otros ni siquiera para conocerte a ti mismo como decía la máxima, sino para conocer lugares como Beijing, La Quiaca o el Culo del Mundo.

El face sirve para largar todo lo que llevamos adentro y vomitarlo sobre la pantalla, como el esófago, los intestinos o el estómago, para que nuestros pares puedan degustar los restos.

El face sirve para compartir, cualquier cosa menos dinero y alimentos, lo cual en cierto sentido nos permite operar a una distancia prudencial ante situaciones de dolor y sufrimiento que podrían llegar a tocar nuestra sensibilidad.

El face sirve para mirar fotos que jamás se nos ocurriría pagar para ver y para pasar por alto aquellas otras que nos abrirían puertas a la realidad que todo lo contiene.

El face también sirve para aprender a cliquear y tomarle cariño a las pantallas y los emojis simpáticos, y para rechazar toda forma de comunicación verbal.

El face sirve también para no detenernos, para no tener que escuchar y para no irse a dormir ni despertar de la pesadilla.

El face también sirve para prescindir de recordar caras y nombres que, como hay que actualizar a diario, en la realidad es un poco más complejo y estos se llegan a confundir, máxime con las cirugías estéticas.

Y en tu opinión, ¿para qué sirve el face?
¡Hasta la próxima!

El servidor

Observa cual espectáculo
La labor del servidor
Que sobre tierra gana el cielo
Combatiendo con pasión
( esa de amar lo que haces )
Los arañazos del fuego.
Y allá arriba un compañero
aplaude y llora de emoción.
El tiempo le da la razón
Al presente verdadero.

Fotografías: Leandro Coca

Entrenimiento, ocio, literatura y comunicación

La fábrica de entretenimiento desmesurado ha creado un aburrimiento casi letal difícil de sobrellevar, en el cual aburrirse se asemeja a la muerte. Antaño, uno estaba aburrido sin más, sin nada que hacer o pensar; hoy, ese bache conlleva un tinte desproporcionado del sufrir posmoderno que desemboca en diversas patologías, como depresiones y ansiedades, entre muchas.
La misma fábrica explota las libertades del hombre, como lo era el tiempo de ocio, donde uno se encontraba ( al menos en potencia ) consigo mismo sin ninguna otredad que interfiera, ni física ni psíquicamente, tiempo que si era compartido era razón de júbilo, por el sentido de unidad tan cercano como puede darse en la genuina amistad, la hermandad, el amor de pareja y demás vínculos íntimos. Hoy el ocio está programado por la fábrica y se pierde el tiempo de descubrir, porque es tiempo de consumo desmedido. ¿Qué buscamos? Entretenimiento. Matar el aburrimiento. Desdeñamos la comunicación en aras de convertirlo en entretenimiento, el cual no es malo de por sí pero no es lo único que la vida ofrece, puede haber encuentro, puede haber comunión. Los medios y las redes facilitaron la comunicación a distancia, pero la comunicación ¿es de mayor calidad? La conectividad hizo que comunicarse estuviera a un “toque” de distancia, pero ¿abrió puertas a una comunicación más profunda con tantas cuestiones que la vida tiene? ¿abrió sensibilidades? Por eso en el arte, como la literatura y la música, es posible tener una visión comunicativa del mismo, salvo quienes lo utilicen como productores de entretenimiento. No obstante, cualquier obra de arte -salvo para entendidos, críticos y artistas- compite en tiempo de ocio con el entretenimiento para captar la atención, hoy dispersa y fragmentada. Muchas veces intuimos que la vida tiene el potencial de una riqueza inmensa, por ejemplo cuando nos llenamos de admiración por algo que nos toca o alguien que nos llega, y ese momento invita al descubrimiento, a la aventura de vivirlo; en otras, caemos en la habitual premisa de matar el tiempo con entretenimiento. ¿Y si todo fuera un mero entretenimiento? Sería muy aburrido, ¿no te parece?

Un abrazo.

Fotografía: Jorge Guardia

Mercancías

En el mundo hoy todo es mercancía
desde envasar humo a inflar globos
crear trajes de caperucita y el lobo
festejar goles o escribir poesía
picar piedras o un ramo de perejil
o evocar un canto a la Pachamama,
acá el que no compra no mama
y el que no vende es un gil.

Fotografía: Mariana Coca

Colectivo

 

Hay colectivos y colectivos… hay colectivos de mujeres que organizan la lucha por más derechos y hay colectivos que viajan vacíos, hay colectivos de pasajes costosos y hay colectivos que agrupan a los trabajadores para reclamar sus conquistas, hay colectivos para viajar como ganado y hay colectives que te cambian el lenguaje, están los colectivos que nos llevan hasta el culo del mundo y están los colectivos que proponen una sociedad más justa. Está quien no sube a ningún colectivo y está a quien cualquier colectivo siempre lo deja bien.

Ciencia pura

Está científicamente comprobado que la frase está científicamente comprobado no tiene el peso de las publicidades de antaño porque está científicamente comprobado que la gente le da más valor a la opinión que a las comprobaciones científicas.

Matemáticas básicas

En sociedad las operaciones matemáticas más básicas, como sumar y restar, son las que le dan el tinte de color a lo existente. También están aquellas que dividen y conquistan, y aquellas que multiplican los panes, pero eso es más complejo.
En cuanto a las operaciones habituales, por ejemplo, hay gente que resta. Y eso está mal, hay que sumar. Porque restar es fácil: tengo algo y le voy sacando. Un codo, pelos, uñas. Eso lo hace cualquiera, lo difícil es sumar. Por ejemplo, tengo un cuerpo desnudo y le sumo un par de medias, una bombacha y dos anillos. O tengo un cuerpo y le sumo otro y hacemos una pareja. Le sumo cuatro y ya tenemos una orgía. Le sumo cien y tenemos una muchedumbre. Le sumo miles y tenemos una nación. Si tengo una palabra y le sumo otras tenemos una oración o una frase, sigo sumando y tenemos un párrafo. En cambio, si seguimos restando corremos el riesgo de quedarnos sin humanidad, sin pueblo, sin amores, sin poesía, sin punto final.

 

Niñatos

Hoy vi con curiosidad un niño con vestimenta y comportamiento de adulto. La crianza que le habían dado a Albert había salteado etapas que en otros se veían con mayor claridad.
Albert claramente era un niño, incluso por su estatura, pero su conducta reflejaba la de cualquier adulto modelo, al menos de esos modelos que buscan influir sobre los demás. Esto me hizo sospechar, no ya del pobre Albert que difícilmente saldría de las garras de la programación recibida y, probablemente, la emularía con lujo de detalles, sino de que cualquier adulto que se jacte de tal sólo está emulando la conducta estereotipada y catalogada como de adultos, por niños que perdieron su infancia.

 

 

Cansancio

A decir verdad, la gente está cansada. Duerme mal y se levanta cansada. O se colma de actividades físicas y/o intelectuales y junta cansancio con el trajín del día. Prende la tele y ya se cansa. Escucha las mismas canciones con diferentes intérpretes y termina cansándose. Cada tanto aparece alguna novedad, como Despacito, pero se lo pasan tantas veces que se va cansando rápidamente. No va al cine porque es cansador; prefiere ver películas en casa, porque si de cansarse se trata, ¿para qué cansarse de más? Hace el amor y termina cansado. No le queda más remedio que comer para despejar el cansancio. Conduce cansado y se despide al caer la noche de los familiares en el hogar y sus amigos virtuales con un dejo de cansancio. Se duerme y sueña que está cansado de todo, y al despertar, no sabe si la pesadilla es la vigilia o el próximo sueño. Espera que termine el año para llegar al descanso, aunque se canse de las fiestas. Festeja y se levanta cansado, pensando: otro año más cansador que el anterior, como todo baile que da sueño. Por eso mira “Soñando con bailar”, porque piensa que bailando va a poder descansar. Pero está tan cansado que no se anima a bailar.

Arte, literatura y comodidad

Uno de los motivos de por qué no se lee literatura en la actualidad ( o se lee poco y nada con respecto a otros modos de esparcimiento), pienso, es por la excesiva comodidad en nuestra sociedad occidental y la búsqueda de tal. Cuando el lector se enfrenta a un texto, debe ‘moverse’ para interpretar, entender, descifrar, reformular lo escrito. El lector es partícipe, no mero espectador y este punto no es poco relevante. Esto no siempre pasa con otras artes, como las audiovisuales, o debería pasar, pero no se evidencia mucha receptividad, debido a la explotación del entretenimiento para con los sentidos de la vista y el oído. El arte, en esos casos, no siempre mueve, o la experiencia artística es limitada. Pero más allá de eso, si es una apreciación pobre o carece de vigor, lo paradójico del asunto es que para leer,como condición casi necesaria, se tiene que estar cómodo .

Usos prácticos del té

Si bien todos conocen los usos medicinales del té, por aquí les dejo un listado de usos prácticos de las distintas variedades de té.

Boldo: para cuando se te cae el toldo.
Manzanilla: para combatir ladillas.
Menta: para que otro pague la cuenta.
Canela: si se te gastó la suela.
Negro: si te hace bromas tu suegro.
Tilo: por si te quedás en vilo.
Frutilla: si se te rompe una silla.
Durazno: si tu presidente es un asno.
Vainilla: cuando te clavás una astilla.
Caramelo: para cuando te caés al suelo.
Ensueño: si no tenés dueño.
Tisana: cuando te grita tu hermana.
Naranja: si te pica la … nariz.

Hiperconectado

Todo tiene que ver con todo
Desde los riñones a un golpe en el codo.
El terciopelo con la conectividad
Las redes sociales con los adoquines
El neoliberalismo con la pubertad
La religión con las papas fritas
La vejez con la metafísica y la libertad
La estupidez con la palabra escrita
La adolescencia con los gorriones
El dolor con los emoticones
La inteligencia con los banderines
El cerebelo con la mar en coche
Y el sueño que tengo con las buenas noches.

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En redes la gente sólo lee el título o reacciona a la imagen

Bueno, eso es todo lo que tenía por decir. Este texto es sólo demostrativo de aquello, para evidenciar coherencia, no es que intente llamar la atención para luego no decir nada que lo justifique, aunque en definitiva no diga mucho más que aquello. Podría decir, empero además, que aquella afirmación y/o sentencia deja en evidencia la situación social actual, que perdió y cercenó todas sus posibilidades de comunicación, sumando a la nula escucha que se gesta en casi todos los ámbitos, dejando al ciudadano en una situación de completa penosidad ( aunque pueda alcanzar algún tipo de pomposa gloria ) donde la soledad es el factor común, aunque sea difícil y rara cualquier desconexión de esta sociedad que ha globalizado la vanidad y procura banalizar cualquier vestigio de comunicación entre algunas de sus partes, a través de la ridiculización y la marginación de aquellos que se han tomado la molestia de intentarlo. Por lo tanto, cabría la posibilidad de sentenciar que no es necesario buscar y navegar en cualquier tipo de debates ( máxime en redes ) que sólo lo dejarán aferrado a su postura y con la oscura sensación de que todo es una mierda y cualquier noticia que se jacte de buena no torcerá el rumbo de los sucesivos tristes acontecimientos conducentes al mar cloacal de la estupidez, que seguirá propagándose como enfermedad virósica y todavía hay quienes aplauden cual eufóricas focas que se ha encontrado la cura. Mas no, no hay cura. O si hay cura, él no nos curará pues estará abocado a atender las confesiones de sus feligreses que, al menos, le dan cada tanto una limosna para costear sus hostias ya que el Estado no lo solventará en un tiempo. En definitiva, este texto -como decíamos- no amplía ni niega ni describe ni suple lo dicho hace tantísimas letras, en aquél título que acompañó la imagen que usted ( ¿vio, lector, que se lo ha tenido en cuenta, incluso en este momento de calma y despedida? ) puede observar debajo o al costado, dependiendo del dispositivo en que la observe, como motivo que le incite a tener una reacción consecuente o no, pero que no lo dejará indiferente, como el presente texto.

El silencio

En la relación interpersonal el silencio puede cumplir múltiples funciones, desde dar espacio y tiempo para pensar lo que se habla, dar lugar a una respuesta, medir el tiempo de la expresión o simple y profundamente compartir la compañía, entre muchas.

En la música, el silencio también tiene sus funciones, el cual lo puede dotar de belleza y sutileza, dependiendo del uso que se le dé y de la sensibilidad y talento del músico, y la atención del oyente.

En literatura el silencio también cumple su función, el cual se puede manifestar a través de diversos signos y usos que propician la pausa en la lectura, dependiendo de la obra literaria y, otra vez, del escritor y de sus cualidades para comunicar y, nuevamente, de la atención en este caso del lector.

En redes, casi del lado opuesto, encontramos que el silencio ofrece diversas interpretaciones desde apatía a falta de interés y participación, y tales prejuicios derivan cotidianamente en juicios hacia las personas que por diversas cuestiones no ofrecen nada a la comunicación. No participan. En muchos casos apresurados, debido a que la dinámica de la redes cargada de ruidos continuos sin silencio impiden al que está del otro lado frente a alguna pantalla encontrar algo sustancioso en lo que se esté comunicando. En todo caso, en redes el silencio no es comunicativo, a diferencia de lo que ocurre en la relación interpersonal, la música y la literatura donde el silencio tiene mucho por decir.

Los emisarios del tiempo

En todas las épocas han operado en las sociedades diversos tipos y géneros de organizaciones secretas tendientes a algún fin, con algún objetivo particular que las movilizaba, de las cuales luego los estudiosos de las mismas divulgaban, sin ningún tipo de crédito por parte de quienes tenían la desgracia de prestarle atención, sus casi siempre lúgubres fines y desarrollaban teorías alrededor de ellas con el sólo hecho de desentrañarlas, pero no arribaban a ninguna salida satisfactoria, quedando relegados al margen de la félix societé que, indiferente, seguía sucumbiendo a todo lo que ellas sembraban entre el crédulo público. Los tiempos actuales no se quedan rezagados en tal sentido y, a riesgo de quedar marginado como paranoico, estoy abocado a desenmascarar a una mafia que ha tenido gran preponderancia en la cultura de los últimos años en la sociedad que la vio crecer.

Uno de los modus operandi de ella es tal que, asistida y apoyada por la tecnocracia dominante, ha desdibujado una situación que se presentaba cotidianamente entre los integrantes de la sociedad como de lo más habitual, llevándola al motus de ridícula o de befa, quedando quienes la practican –antes como partícipes al día- ahora como pasados de moda o relegados en las antinomias de los vientos vigentes. Me refiero a la mafia del tiempo y todos sus agentes del pronóstico. Hasta hace no mucho tiempo, uno se podía pasar horas hablando en balde de lo que podría pasar, si garuaría, si haría frío, calor, ¿caerá granizo? ¿lloverán sapos? Si cambia el viento o a qué hora amanece mañana. Decenas de minutos, horas e incluso algunos días hablando del tema más común y trivial que la sociedad le había dado un lugar preponderante en sus principales temas de conversación. Hasta incluso se han escrito libros y se han filmado películas con ello como eje central y/o argumento. Es diferente a casos en donde en algún recinto, como puede ser un estadio de fútbol, un templo o una facultad, uno sabe de lo que se habla y está casi obligado a saber lo mismo, pues esa es su regla del juego. Pero desde hace algún tiempo, el tiempo mismo es un saber más en todo ámbito, una mercancía de intercambio que se troca, un conocimiento indispensable para poder vivir en plenitud. A la hora que se me ocurra, puedo (y debo) tener el conocimiento de todos los detalles del tiempo con quince días de antelación, y no importa si son aproximaciones, estimaciones o certezas, lo fundamental es que lo sé de buena fuente y con ello se terminaron todas las especulaciones que tanto tiempo le restaban a la gente en nimiedades para poder destinarlo, por ejemplo, a elegir cuál será el próximo celular que me dará el pronóstico extendido que me voy a comprar. Pero lo que es seguro es que no voy a mirar hacia arriba cómo está el tiempo porque lo sé bien desde hace dos semanas, y no quiero que se malinterprete, porque no es una crítica a este nuevo beneficio que vino de la mano de la globalización ( dicho sea de paso, si Das Chagas hubiese contado con una app que le dijera que iba a llover torrencialmente el 2 de julio de 1817 sobre Apóstoles, con criterio, hubiese postergado la batalla para otro día favorable a su tropa con lo cual hoy hablaríamos portugués y seríamos probablemente el imperio al que todos le rinden tributo, pero Andresito Guazurary, viejo conocedor del clima, lo derrotó bajo la lluvia dejándonos como herencia un país soberano y una yerba de primera calidad), pero lo que se debería observar con atención es que ya no podremos prescindir de él mismo, pues nadie en la calle te va a saber decir si tenés que llevar bufanda o por las dudas traer paraguas cuando los que se divierten manejando el ánimo y la predisposición de la población decidan abandonar sus prácticas tétricas de dar aviso a través de los medios o aplicaciones en teléfonos, tablets, computadoras y nuevos dispositivos por venir qué tiempo hará, pues a pesar de que lo saben a la perfección, tendrán otros medios más ingeniosos para captar la atención de sus fieles y ya aparecerán otros detrás de mí para sacar a la luz sus objetivos. Para ese tiempo, ya se habrá creado tal religiosidad del asunto que ni los más escépticos serán escuchados. Cada tanto alguna anciana se queja del frío pero enseguida le aclaran que estaba anunciado desde hacía tiempo y uno siente un poco de pena por aquellos que se vieron vilipendiados por el desarrollo. Ligado a esta tradición posmoderna, se encuentran aquellos que indirectamente te obligan a entrar en sintonía con tales vaticinios y, más allá de que tengas guardia el sábado o sepas mejor que nadie que caerán soretes de punta, te desean de corazón abierto “buen finde”. Pero nadie puede sospechar de su buena fe ni elevarle reclamo alguno. Ellos, quizás, enfrascados en saber que Cariló los espera con 30 de térmica, le auguran buenos designios a todo prójimo que se interponga en su trayectoria. Pero basta por el momento. Time is money. Hace un calor insoportable. Eso sí, el pullover no me lo pienso sacar hasta que caigan sus máscaras.

No es ninguna novedad

Un comercio llamado Vintage vende novedades. Las novedades son frescas y se venden muy rápido porque todo el mundo está interesado en ellas. Además, a medida que las novedades envejecen son más caras y son más difíciles de conseguir y deja de llamársele novedades. Las novedades siempre han sido un buen negocio pero este comercio lo ha sabido explotar al máximo.

El paso del tiempo le da un vértigo inusitado al ritmo comercial. Innatural. Con el correr de los minutos, las novedades hacen que todo luzca viejo, donde viejo es sinónimo de indeseado. Es decir que ya no será valorado por nadie. A nadie le interesa lo antiguo, excepto como motivo de distracción, como mera curiosidad con lo exótico, por eso también hay algún que otro pequeño comercio de antigüedades. Pero éstos son escasos y apenas si sobreviven.

Las novedades en Vintage son de variados tipos. Las novedades más destacadas son todo tipo de objetos, obras literarias o musicales, conceptos y teorías, terapias y medicinas, noticias de actualidad e incluso aromas y sabores. Todas las novedades son comercializadas exitosamente en Vintage. A cada momento las novedades que surgen en los diferentes ámbitos científicos, académicos o artísticos llegan a los diferentes locales de Vintage para ser comercializadas. La gente acude en masa a comprar las últimas novedades. Ninguno se quiere quedar atrás, ya que de quedarse se convertiría en un retrasado.

Hay científicos que han realizado diferentes estudios del fenómeno social que resultó ser Vintage, plasmados en conceptos cercanos a la compulsión o al vicio generalizado, pero tales estudios sólo sirvieron para venderse como novedad en Vintage. Ver lo nuevo era el truco más antiguo de la civilización, con el que se captaba la atención de la población. Así, las novedades en los locales de Vintage es lo que nadie se quiere perder. Es excitante y exultante estar al tanto de cada una de las novedades que salen a la venta. Al parecer, según otro estudio, la gente se harta de pensar en un pasado y un futuro y, cansado, busca una salida que sólo prestar su atención a lo actual le brinda esa posibilidad, y lo actual es nada más y nada menos que las novedades del comercio. Por eso, los directivos de la firma se mantienen en la cima del mercado, más allá de que hubo otros que salieron a competir. Ellos saben bien lo que el mercado necesita y se lo dan. Dinero fresco, la gente sigue prefiriendo pájaro en mano que cien volando, y las novedades son el ave más preciado al que la gente puede aspirar a capturar. ¿Es que hay algo acaso más importante que la novedad? Lo último, sin dudas, no era lo nuevo, sino lo más antiguo. Pero, ¿cómo dar su atención a ello? Me temo que de ser tan simple no lo es tanto. Es así que las novedades de Vintage atrapan en sus redes a millones de clientes deseosos de probar, ver, escuchar u oler lo último, aunque ese sólo fuera el principio.

Es sabido que las novedades no daban satisfacción, sólo un receso en la inclemente corriente de deseos, que pronto volvería a clamar su sed que sólo calmaban las novedades de Vintage. ¿Es peor el remedio que la enfermedad? ¿De dónde surge en el hombre este voraz hambre por el consumo de las novedades? Serían tiempos de locura y de ansiedad, sin dudas, y es difícil no caer en él. Vintage es la explotación de un truco milenario en su máxima expresión.

Con el tiempo, los locales de Vintage se expandieron de tal forma que no hay ciudad sin sus locales, red sin sus telarañas, barrio sin sus vendedores. Se dice que todos los comercios, grandes y pequeños, forman parte de la cadena de negocio de novedades Vintage, es el rumor. Y además, se dice que toda persona, sépalo o no, es agente de comercialización de la ideología vintage.

El significado que la gente da a “Vintage” es glorioso o de alta calidad. Otros lo traducen como famoso o extraordinario. Los menos, como clásico o antiguo.

Ya casi nadie recuerda cómo comenzó este comercio al que todos acudimos a conseguir las últimas novedades con el viejo sueño de obtener aquello que, quien sabe nos lo diga, dónde perdimos.

Los mediomundi

 

Te pinto todo muy oscuro
azabache y un cielo eclipsado,
levanto a tu lado algún muro
así veas que estás separado,
te enseño que vivir es duro
que aquí el amor se ha olvidado.
Lo rancio, lo espurio, lo impuro
me dice que lo he conquistado,
tranquilo, me siento y un puro
degusto en cuarto iluminado.

Como quien no quiere la cosa
lo dicho era sólo un esquema
ahora que no tenés problemas
tu mundo te pinto de rosa.

Fe de e-ratas

Debido a una mala traducción, que pasó del indi al inglés británico de ahí al cantonés, del cantonés al italiano posmoderno y de éste al español globalizado de nuestros días, la frase cabecera de los new age que tanto se esmeraron en difundir a los cuatro vientos y diseminar en toda la www no era cabalmente lo que los sabios orientales habrían querido señalar, por lo que deberán realizar las correcciones necesarias para que las cosas retomen el curso que efectivamente tendrían que haber tenido de no ser por esa errata, sino que es ( maomeno ) así: TODO INFLUYE.
Quedan bajo aviso.

Imperfecciones

El imbécil sabe perfectamente que no hay perfección en la manifestación. Podrá haber un estado de suma belleza, un acto sublime, una pose suprema, una disertación magnífica que capte su atención. Sin embargo, el imbécil estará pendiente del momento en que se te vuelque el mate, yerres una palabra, patees una silla o equivoques un nombre para decirte:
-¡Eres un estúpido!

El humor pierde

Prohibieron expresiones humorísticas por decreto. Dicen que fue para que nos convirtiéramos definitivamente en un país serio, como en otros donde el humor se reemplazó por burlas y humillaciones. Muchos festejaron contentos; otros aplaudieron con solemnidad; algunos se lo tomaron a risa.

Pero no es joda, así que no me vengas a decir que no tiene gracia.

Equis

Estimado sujeto/su jeta:
Le queremos mostrar nuestro agrado por su gesta/su gesto.
Desconocemos lo que usted genera/género.
Sabemos que lo suyo viene a tono de lamento/la menta.
Asímismo, nosotros no seguimos sus modos/modas.
Agradecemos igualmente lo que usted daría/Darío.
Entendemos que su haz de luz se apaga/sea pago.
También le debemos el tributo a Dios/a Díaz.
Un saludo/saludá.

Estudio respecto a la lectura actual

Un reciente estudio realizado por la Universidad de Cambridge reveló las razones del por qué la gente no lee literatura. Entre ellas y los argumentos dados se destacan: el aburrimiento frente a otros modos de entretenimiento ( 21 % ), la imposibilidad de tener una comunicación fluida con el autor -dejarle comentarios, poner me gusta, etc.- ( 13% ), no comprendió la pregunta (12%), no sabe de qué le están hablando (10%), leer no se usa más ( 8%) y ¿eso con qué se come? ( 7% ).
Por otra parte, entre quienes leen libros de autoayuda, el estudio arrojó las siguientes opiniones: me sirvió para entender los aspectos de mi vida ( 9%), entretenido pero eran todas mentiras ( 12%), el autor es un chanta ( 14%), diez años después de habérmelo creído me di cuenta que era mentira ( 17%), no sirve para nada y no es artístico( 17%) y entretenido pero era todo mentira (18%).
A su vez, entre quienes leen crónica periodística, las opiniones vertidas revelaron estudios muy variados: no distingue el hecho de las opiniones ( 22%), es imposible encontrar un hecho ( 15%), no hay hechos en la crónica ( 12%), las opiniones falsean el hecho ( 11%), el entramado de opiniones es el hecho ( 9%) y la opinión dada por el periodista en la crónica oculta el hecho ( 8%).
Mientras tanto, aquellos que no leen literatura, autoayuda, ni crónica periodística, ni entre líneas, no pudieron responder a las cuestiones pues el estudio se realizó por escrito y, a pesar de que en algún tiempo pretérito sabían leer, hoy día no tienen fe en esa ciencia medieval que es la lectura.

Noticias de ayer

TITULARES

-Balearon las islas Baleares.
-Connecticut perdió la conexión por dos horas.
-Ladrón ladró como perro policía y escapó con botín de Bottinelli.
-Descubren la cura para la curia.
-Teólogo afirma: Dios existe, pero no está en sus cabales.
-Despenalizarían los penales.
-Todo sube: desde hoy el nivel del mar es cien metros más caro.

Palabras de uso poco frecuente

Hay verbos que han quedado en desuso, obsoletos, perdidos en el espacio no porque sean antiguos en sí sino porque su uso ha sido muy limitado entre interlocutores de habla hispana, que no obstante aún podemos -raras veces- observar cómo se usan aunque no sepamos bien qué es lo que indican, lo que señalan. Aquí presentamos algunos ejemplos de palabras de poco uso en el español corriente de nuestra época, y si alguno conoce sus significados podría realizar una contribución a la causa.

Esa noche, la mancuerna bujía al ritmo del gong.
Acción y efecto de bujir. Se conjuga como crujir. Ejemplo: El inodoro de esta casa buje impecablemente.

Si nos viera nuestro hijo ajuar al unísono…
Se conjuga como ajar. Ejemplo: Mi amor ahora ajo en polvo.

Katia, amada mía, ¡ya basta de celular!
Se conjuga como telefonear. Ejemplo: Hoy no te puedo celular porque trabajo.

Estoy dudando entre anular o collar.
Se conjuga como callar. Ejemplo: ¡Deberías pensar en vez de collar!

Hoy quien tanto soñé durmiendo.
Acción y efecto de her. Se conjuga como ser. Ejemplo: Luke, hoy tu padre.

Sosiego

Estaba cansado por el trajín de la semana, los conflictos sociales, la parálisis creativa y la turbulencia política. No obstante, salí a caminar. Estaba anocheciendo y el andar casi a tientas en la penumbra de la ciudad me despejó las ideas, templó mi ánimo y apaciguó mi espíritu exaltado. Al emprender el regreso, recorrí un camino hasta hoy desconocido por el que vislumbré nuevas arquitecturas y luminarias modernas. Unas cuadras antes de llegar a casa escuché una voz que me saludaba.
-¡Leo! ¡Leo!
Miré en todas direcciones y, aunque creía reconocer la voz, mi cansancio y la miopía me impedían encontrar al portavoz ya entrada la noche. Inmóvil, como estatua recién tallada, lo escuché nuevamente aún sin divisarlo:
-¿¡No me vé o so ciego?!

Alternativas al capitalismo

Una alternativa al capitalismo es el mentado cacadeísmo, que expuso explayadamente Juan K. Catúa, en su obra “Cacadeísmo sustentable”.
El cacadeísmo consiste sintéticamente en que tanto bienes como servicios se transaccionan con caca como moneda de intercambio. Al ser la caca un producto de fácil y pronta disposición, se eliminan las preocupaciones que resultan de su carencia. Además, todo el mundo tiene acceso a la caca por lo que se elimina la pobreza ( pobres los estreñidos ). Por si fuera poco, pocos tendrían inclinación a acaparar, salvo en el caso de los cagadores; mientras que los más acaudalados, serían en verdad unos cagones. Por lo tanto, cuando vayas a sentarte al inodoro tan despreocupadamente, pensá bien el destino que le estás dando a tu fortuna.

Espacial mente

Cuando nos comunicamos por escrito, los espacios son importantes ( al igual que los acentos ) y hay que saber usarlos, porque sino dan lugar a distintos malentendidos.

No es lo mismo:
mantengámonos que mantenga monos.
diversos que dí versos.
revestido que Re vestido.
simiente que sí miente.
nómina que no mina.
eximio que ex simio.

Esto es un ex orto a cuidar la cultura en tretodos.

Cambios culturales por descarte



Ahora que la ciencia y la tecnología han descartado toda existencia de Dios se han propiciado varios cambios culturales en nuestra sociedad. A saber:

* Nadie madruga con la esperanza de ser ayudado.
* Mucha gente se junta a pesar de que no se los ha criado.
* Hay gente que muere ahorcada por falta de un apretón.
* Hay muchas averiguaciones y escasea el perdón.
* Todos proponen pero no hay disposición.
* Nadie provee.
* Los desdentados mueren de hambre a falta de pan.

Pantallas

Se me pegan los ojos a las pantallas
veo ninfas, ruinas, olmecas y mayas
hay emojis y poses, tatuajes y espías
y un mensaje me da los buenos días.

Todo el mundo da consejos

Bien-y-mal

No le dé a nadie el poder de arruinar su día cuando puede hacerlo Ud. mismo/a.

Cuando estés en negativo procura cruzarte con una persona también negativa y del encuentro saldrá algo muy positivo, ya que menos por menos es más.

Una sonrisa te puede cambiar el día. Sonríe cada lunes hasta que sea viernes.

Ten la idea presente de que algo maravilloso está siempre a punto de suceder pero, dada la vastedad del universo, es probable que suceda lejos de tí.

Nunca dejes que un mal trago te impida probar uno peor.

Actualidad actualizada

En algún punto indeterminado de la Historia, el juicio y la comprensión de los demás tomó forma de ‘verdad’. La opinión general apoyada por una mayoría hegemónica constituía la última palabra ( y muchas veces la única ). En ámbitos o ambientes donde algún saber existe, esto es lo primero que se descarta para arribar a tal o cual conocimiento, como por ejemplo el científico y cualquiera de sus ramas. No bastó entonces con la revolución científica para desterrar esta noción apócrifa sino que la radicalizó con disidentes de diversos y variados sistemas del saber donde no hay verdad alguna ni nadie la conoce pero lo que apoyen las masas pareciera ser el eje central de una oscura verdad, obsequiando como resultado una época donde somos capaces de discutir con un analfabeto sobre gramática, con un iletrado sobre química, con un linyera de economía y con un ególatra de distribución del ingreso.

Encuesta modelo

Aquí les dejo la siguiente encuesta a quienes se atrevan a responder. La misma tiene el patrocinio de L´oreal.

1-¿Qué le parece esta pregunta?
A-Muy buena.
B-Interesante.
C-Todavía no tengo criterios para evaluarla.
D-Mala.

2-¿Cómo respondería a esta pregunta?
A-Bien.
B-Con conocimiento de causa.
C-No sabría decirlo.
D-Mal.

3-¿Cómo le gustaría que fuera esta pregunta?
A-Buena.
B-Mejor que la presente.
C-Me es indistinto.
D-Más mala.

4-¿Cree Ud. que esta pregunta mejorará la calidad de vida?
A-Sí.
B-Sólo de la vida de quienes respondan.
C-Como cualquier pregunta.
D-De ninguna manera.

5-¿Por qué está respondiendo a esta pregunta?
A-Porque me gusta.
B-Para ayudar a la ciencia.
C-Por curiosidad.
D-No estoy respondiendo.

6-¿Prefiere responder esta pregunta o pasar a la siguiente?
A-Responder.
B-Déjeme pensarlo.
C-Todavía no tomé una decisión.
D-Siguiente, siguiente.

7-¿Esta pregunta le resulta incómoda?
A-Un poco.
B-Por momentos.
C-Depende quién me la formule.
D-De ningún modo.

8-¿Es válida esta pregunta?
A-Perfectamente válida.
B-Si no lo sabe Ud…
C-Tal vez si, tal vez no.
D-No lo es.

9-¿Cree que esta pregunta resolverá sus problemas?
A-Claro que sí.
B-No, pero me ayuda a pensarlos mejor.
C-No sé, pero me ayuda a olvidarlos.
D-No lo creo.

10-¿A qué le destinaría el tiempo que le demanda responder esta pregunta?
A-A responderla otra vez.
B-Tengo que evaluarlo.
C-Tomaría unos mates.
D-A Netflix.

Diálogo con face without faces

¿Qué estás pensando?
No te incumbe.
¿Qué estás pensando?
Ya te respondí.
¿Qué estás pensando?
Si seguís insistiendo te lo voy a tener que decir.
¿Qué estás pensando?
¡Uf! Tantas cosas…
¿Qué estás pensando?
No sé porque lo que estaba pensando cuando me hiciste la pregunta no es lo que pienso ahora que no me preguntás qué estoy pensando.
¿Qué estás pensando?
En realidad, nada, pero debo tener cara de que pienso bastante y eso a vos te tiene intrigado.
¿Qué estás pensando?
Estoy despejando una incógnita.
¿Qué estás pensando?
Que X debe pasar restando.
¿Qué estás pensando?
¿Que qué estoy pensando?
¿Qué estás pensando?
En la misteriosa composición de tu pregunta y las azarosas respuestas que obtenés.
¿Qué estás pensando?
En la opacidad del gris de la materia.
¿Qué estás pensando?
Tenés demasiado tesón, ¿ya te lo dijeron?
¿Qué estás pensando?
Si las subas tarifarias del agua buscan con un sentido común reducir el perjuicio de la humedad en las cosas y la gente.
¿Qué estás pensando?
No, ahora te equivocaste, estaba hablando por teléfono.
¿Qué estás pensando?
Qué es eso de qué.
¿Qué estás pensando?
Vos sos el que ríe último, pero reís peor.
¿Qué estás pensando?
Me remonto al siglo catorce.
¿Qué estás pensando?
Volver al veintiuno.
¿Qué estás pensando?
No sé, porque todavía debo ir por el dieciocho y el pensamiento viene rezagado.
¿Qué estás pensando?
Bueno, eso de estar…
¿Qué estás pensando?
En lo reiterativo de tu canto. ¿Qué pretende usté de mi?
¿Qué estás pensando?
Bueno, te lo voy a decir, pero con una condición.
¿Qué estás pensando?
Cuando vos ponés las condiciones yo te las acepto, aunque tus términos no me convenzan.
¿Qué estás pensando?
Me tenés cansado.
¿Qué estás pensando?
A esta altura del tanque el agua no sube frecuentemente.
¿Qué tienes en mente?
Parece que cambiaste de argumento…
¿Qué tienes en mente?
Aserrín, por si preciso tocar madera.
¿Qué tienes en mente?
Nostalgia por tu pregunta clásica.
¿Qué estás pensando?
No sé, pero le voy a trasladar tu pregunta a los demás para sacarle temas de conversación.

El juego vacío

Pueden participar desde 0 ( cero ) hasta 0 jugadores. Los de afuera son de palo.

REGLAMENTO

*Ningún jugador, bajo ningún punto de vista, podrá violar el presente reglamento. Asímismo, ningún jugador -bajo ningún concepto- deberá atenerse a él.
*En caso de que ningún jugador juegue, comienza el juego.
*Ningún jugador reparte las cartas. En caso de que las cartas estén repartidas previamente, ningún jugador deberá tomarlas.
*La dinámica del juego consiste en que ningún jugador juega solamente una carta, que deberá jugarla cuando ningún jugador la esté jugando.
*A medida que avanza el juego, las cartas deberán ser recogidas por ningún jugador que las volverá a repartir de acuerdo al siguiente criterio: a ningún jugador se le dará una carta.
*Ningún jugador resultará ganador cuando juegue la carta y la gane.
*Ningún jugador pierde si ningún jugador gana.
*Cuando ningún jugador gana, el juego continúa.
*Si ningún jugador se retira por motivos ajenos al juego, el juego prosigue.
*En caso de que ningún jugador quiera participar, ningún jugador le dará una carta para que juegue.
*Por último, ningún jugador puede abandonar el juego cuando así lo desee.

La justa medida

A medida que envejecemos
los achaques, los dislates,
los dolores, los olvidos,
los descuidos, los sabores,
los amores, los valores,
los ataques, los remates
los ganamos, los perdemos
pero al viejo lo queremos.

Ya no digan whisky

Se me ocurrió algo que puede ser un poco trillado según la latitud. Se los comento igual. Cuando nos saquen una foto, en lugar de decir “whisky” que nos abre la sonrisa pero nos deja con rostro de foca escocesa, digamos “chinchulín”, pudiendo suspender el vocablo en la sílaba chu, o extender lín, acentuándola, a gusto, que si bien queda menos careta y un poco más grasa, nos deja en la mirada un dejo de ternura, como de ternera.
Para los más intrépidos, se les ofrece la opción de atender el flash diciendo “vericueto”, en cuya sílaba con diptongo nos ofrecerá un rostro juvenil y armonioso, como de cui.

El muro imaginario

Al hablar a través del muro de Facebook uno puede tener la flagrante impresión, la idea de ese falaz imaginario, de que se le habla a todos, donde todos es el ícono por excelencia de una presencia corporalmente inexistente, el ideario formal de lo que representa una mayoría, una mayoría cultural atribuída a la opinión generalizada a la que -previamente- hemos sucumbido ( uno mismo ) y nos consideramos parte del engranaje de opiniones, creencias, concepciones. Por tanto, los mensajes de ésta índole niegan al sujeto y se someten al imaginario, reducto donde todos tienen la última palabra pero nadie la ejerce. Obstante, pueden aparecer muchos que, con su interacción digital, certifiquen la supremacía de todos para que todo siga su curso habitual.

Popurrí para pensar, para reír, para llorar, para qué

Qué cosas tiene la cultura, ¿no?
Hoy me enteré que la alpaca, además de una aleación de metal, es un animal de la familia de las llamas y guanacos. En cualquier momento me dicen que plata, además de dinero y metal, es un caballo.

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Me compré un smart tv -en Wal-Mart donde lo testié viendo Walking Dead- y ahora lo veo a Maxwell Smart en HD hablando por Smart shoe’s, justo hoy que ‘Smartes ( qué HdP!).

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Todo bien. Todo está bien. Bien. Todo bien. Todo va bien. ¡Qué bien! Muy bien. Bien, bastante bien. Muy bien. Todo bien. Bien bien. Muy bien. Va bien. Bien. ¡La puta madre, qué vida de mierda!

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Uno no deja de sorprenderse ante tanta estafa en la que caemos. Sin ir más lejos, el jueves me compré “El libro de la Nada” y está lleno de “palabras”.

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Están descubriendo tantas cosas de la prehistoria, se está haciendo tan extensa su historia, que en breve tendrán que descubrir la prehistoria de la prehistoria, o en su defecto, crear una linda historieta.

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-Soy youtuber.
-Oh! Muy bien! Felicitaciones cap@!! Geni@!! Maestr@!! Pasame el link.

-Soy escritor/a.
-¿¿Vos??

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Hay gente que se compadece de aquellos que ( por desidia, dolor, enfermedad, vergüenza o apatía ) ven la vida pasar, pero no tienen en cuenta a aquellos que -como yo- tienen todos los días un cortejo fúnebre en la puerta de su casa.

Antes de cambiar el mundo

Aquellos que quieren cambiar el mundo entero
Deben saber unas cuantas cosas primero:
Por ejemplo, París no desea llamarse distinta
Ni Miami pertenecer a otro país;
El Ganges es difícil que desemboque en otro océano
Ni el Vaticano quiere tener nuevos símbolos;
Mi prima está contenta con su profesión
Su hermana, lo propio, con su familia, al tejer,
Quizá, la tuya también, y el vecino chocho con su mujer;
El paraíso, feliz cuando escucha llover
Las gallinas cluecas cuando van a poner;
Para el viento nada mejor que levantar tierra y hojas
El futbolista regio con su contrato
La gata Flora dulce al ver a su gato;
Los museos vivos y libres de humo
El basural colmado con desperdicios inmundos;
Los jardines rebosantes de flores y mariposas
El doctor digno al recibir un paciente
El kiosquero contento ( hoy nuevo cliente )
Uruguay estará para unos allá sobre el oriente
Y cantan los gallos también al poniente;
Al dinero se lo gana, se lo crea, se lo roba, se lo pierde
Hay besos dulces y besos que muerden,
Hay música sublime, puede que te llegue,
Y poesías duras que tal vez te peguen.
Ahora sí, muchachit@, con tesón
cariño y devoción, cambia el mundo,
De corazón.

Urgencia

Vicente se había preparado unos mates. Sentado en el comedor, mientras tomaba uno, aparece su hijo con cierta urgencia.
-Viejo, necesito urgente el coche. El Tecla se quebró una pata acá en la canchita y lo tenemos que llevar al hospital. No sabés cómo está.
– Me imagino. Sangre por todos lados y vos encima querés que te largue el auto así nomás. Y todo por un raspón.
– No, viejo. Tiene una quebradura que se le salen todos los huesos de la piel.
– Si, son cosas que pasan. Gajes del oficio, se le dicen. Si jugaba de árbitro esas cosas no le pasan. Aunque por ahí se ligaba un botellazo en la marola.
– Bueno, ¿me prestás el auto o nos llevás vos al hospital?
– ¿Por esa pavada? Vayan caminando, ¿qué serán? Veinte, veinticinco cuadras, así de paso le afloja el hematoma a ese infeliz…
– ¡Qué hematoma! Te digo que se que-bró.
– ¿Si es para tanto por qué no llaman una ambulancia? Los pibes de hoy en día no sé en qué tienen la cabeza… piensan en boludeces. ¿Para qué practicar un deporte de verdad que te podés raspar como ese infeliz del Tecla cuando te podés quedar en tu casa calentito y limpio, apretás dos botones y jugás como si fueras el 9 del Real de Madrid? Hay cosas que no se explican…
– Chau viejo, gracias.
– El diablo sabe por diablo, pero más sabe tu viejo. No por mucho ayudar a Dios se madruga más temprano.

De una habitación sale Ana María, se para frente a un espejo y mientras se peina le habla a su marido.
– Vicente, ¿qué quería el Matías que andaba tan apurado?
– Andá a saber qué quería el borrego ese. Siempre te viene con cuentos. Habrá aprendido de vos.
– ¿De mí?
– Sí, claro que de vos. ¿Te acordás cuando nos vino con la historia esa de que le había robado la gorra a un policía? Pálido estaba de lo asustado que vino.
– Pero era verdad. La gorra la tiene en un cajón. –dice Ana María.
– ¿Qué va a tener ese? Mirá que el policía le va a prestar la gorra al infeliz del Matías…
– ¿Prestar? El Matías se la robó a la gorra. O no te acordás que tuvimos que ir a declarar a la comisaría…
– No creo. Hay cosas que no se explican. ¿O vos pensás que el policía le va a prestar la gorra al Matías? Decime, para qué. ¿Para qué? Tenía una fiesta de esas, ¿cómo se les dice? Jálogüin. Me imagino al Matías disfrazado de policía y me da escalofrío.
– No, viejo, Halloween es otra cosa. –dice Ana María.
– ¿Vos qué sabés? Capaz que hablamos de lo mismo pero con distintas palabras. Tantos años de discusión tirados a la basura. ¿Qué vamos a hacer con tantos años de discusión? Capaz que sacamos algo en limpio. ¿Quién te dice? Vos que le creés todo a ese infeliz del Matías, ¿me querés decir para qué vino recién?
– Pero si yo no lo vi, estuvo hablando con vos.
– ¿Conmigo? –pregunta Vicente confundido.
– Sí, viejo, con vos.
– Cómo te gusta contrariarme…
– Vicente, sacá el auto que me tenés que llevar a lo de Chelita. Me está esperando con unas tortafritas. Dale que después le pido que me dé algunas para vos. Seguro que ya me guardó, sabe que te encantan.
– ¡Uh! La última vez que comí de esas porquerías me indigesté. Me hiciste acordar y ahora me dieron unas arcadas… agghhh
– No, viejo, eso fue con los canelones de la Gladys.
– Agghhh…
– Dale, viejo. Llevame que estoy llegando tarde.
– Pero a vos te parece que con los mates recién preparados tenga que dejar todo para sacar el auto, llevarte hasta lo de esa amiga tuya que, vamos a ser honesto, es una infeliz. No me lo niegues. Te tengo que llevar a lo de esa infeliz y después venís toda angustiada porque no puede seguir viviendo sin ese que tuvo por marido, que extraña y no sé qué más. ¿Para eso querés que saque el auto ahora? Aguantá. En una hora me tengo que ir a buscar unos destornilladores a la ferretería.
– Me están esperando Vicente. –le dice Ana María con cierta impaciencia en sus gestos.
– Que espere. O vos conocés a alguien que se haya muerto por esperar. Capaz que se murió de viejo y esperando, pero la causa no fue la espera misma. Eso te lo discuto a muerte. Paro cardiorespiratorio, en todo caso. Además, tanto apuro para qué, me querés decir. Después venís toda así, ¿cómo se dice? Acongojada. ¿Y todo por qué? Por haber estado tres horas escuchando los lamentos de esa otra infeliz.
– Chau, me voy en taxi. –se despide Ana María.

Vicente se ceba un mate y, luego, lo toma. Se levanta, va hasta donde tiene la radio y sintoniza otra emisora. Calienta un poco el agua de la pava y vuelve a ubicarse en el mismo lugar del comedor. Entre tanto, entra Dani, su hija menor acompañada de una amiga.
– Hola pa.
– Hola chiquita, ¿trajiste visitas a casa? –dice Vicente mientras saluda con un beso a cada una.
– No, pa. Ceci me acompañó hasta casa para ver si la podés llevar hasta la suya. Hoy no hay colectivos por paro de choferes.
– Y no es para menos. ¿A vos te parece poner el lomo todo el día por dos pesos que no te alcanzan ni para pagarte un chegusán? Lo único que falta es que se tengan que pagar el combustible para poder trabajar. ¿En qué cabeza cabe? En la mía seguro que no. No sé cuánto estarán cobrando, pero te digo que igual es poco. Además, te cruzás con un atorrante que no tiene nada mejor que hacer…¿y? ¿Qué hacés? Le tenés que romper la marola con el volante.
– Bueno pa. ¿La llevamos?
– ¿A tu edad sabés cuántos kilómetros caminaba por día? Treinta y dos. Diez para ir a la escuela, diez para volver y doce haciendo los mandados a la vieja. Tu abuela, descansa en paz. Todos los días. Cinco kilos de papas, dos calabazas. Después el pan de lo de don Octavio, la leche del tambo… Y acá tu amiga que no puede caminar ¿cuánto?
– ¡Qué se yo! ¿5 kilómetros?.
– Cinco kilómetros. No me hagás reír que me vas a hacer volcar el mate. Ahora, decime, vos querés que deje todo así, que apague la radio, saque el auto y deje el mate recién hecho para llevar a tu amiga hasta la otra punta con qué excusa más ingenua: el paro de choferes. Contate otra porque con esa no vamos a ningún lado.
– Vamos afuera que te acompaño hasta la esquina Ceci. –le dice Dani a su amiga y se retiran de la casa.

Vicente se levanta con la pava, le agrega agua y la pone al fuego a calentar. Pocos minutos después, vuelve a entrar Dani mientras Vicente está hurgando en la heladera.
– Chiquita, ¿viste donde quedó el salamín que me compré la otra noche?
– No quedó. Se lo terminó el Mati con el Tecla ayer.
– ¡Si serán infelices!

Vicente tomó las llaves del auto y salió urgente de la casa. Dani lo miraba desde la ventana. En eso, ve que su padre deja el auto estacionado frente a la casa, se baja e ingresa a la misma.
– Chiquita, vigilame la pava que dejé sobre el fuego que ahora vengo. Voy hasta la fiambrería.
– Si, pa. –le respondió Dani, mientras reflejaba su expresión declarando por lo bajo: hay cosas que no se explican.