Soñando

Dormido estuve soñando
Y que a mi lado estás vos
Soñando estuve creando
Así como crea un dios.

En el sueño era vertiginoso
El drama y la sensación
Y en un profundo reposo
Soñaba una dulce canción.

Un sentimiento rotundo
Me descubrió en otro mundo
Mas luego el sueño se olvida
Y descubrimos esta vida.

Soñé que el piso era el techo
Y un árbol de fruto da amor
Soñé que un niño en su lecho
Soñaba un mundo mejor.

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Cosas que pasan

Estaba frente a un portal que me conducía Dios sabía a dónde. Yo no. Y con eso no quiero negar que de algún modo sea una suerte de dios. Tenía la llave en mi mano pero no me atrevía a abrir. Sentía un cosquilleo en el estómago y no era hambre. Al otro lado me esperaba el destino, por lo que me decidí y abrí. Y no sólo eso, sino que además entré. Bueno, en realidad miento, porque la puerta no conducía a un recinto cerrado sino abierto. Por lo que salí a él. Mi primera impresión fue la de sentir una inmensa soledad. Allí, estaba convencido, no había nadie. Era raro, porque los sueños suelen estar llenos de personajes, pero este no era uno típico, si es que hay sueños típicos. Lo atípico es que sabía que estaba sólo en ese microuniverso, que no era pequeño, pero era sólo mío. Una luz cálida pero no cegadora inundaba el lugar. También había agua, en un pequeño arroyo del cual bebí hasta saciar la sed que sentía en ese momento. La sentí correr por el cuerpo, refrescando mi garganta, hasta reposar en el estómago. De repente, la soledad que creía me abrumaría, se disipó con la presencia de varios ratones corriendo delante de mí en fila. Algunos atravesaron el arroyo y otros parecían zambullirse en él. Todo había cobrado vida con mi mera presencia. Y eso me alegraba. Pronto, unas gaviotas alzaron vuelo sobre mí y se oyó el graznido de varias. Había varias plantas floreciendo junto al arroyo, de los colores más llamativos: celeste, violeta, lila, turquesa, ¡dorado! El aroma que emanaba de ellas era cautivante. Observé el arroyo y estaba poblado de peces naranjas y amarillos de diversos tamaños que nadaban en él. La paz del lugar me colmaba de satisfacción. Todo era perfecto, hasta que apareció frente a mí una figura colosal. Era un gigantesco cíclope que iba destruyendo todo con su mirada de fuego. A medida que avanzaba, quemaba pastizales, flores, árboles y animales. Era sin dudas Shiva, el dios de la devastación. En mi visión aparecía como una forma casi humana, a excepción de que sólo tenía un ojo. Además tenía dos pares de piernas y su piel era de color azul. Tenía una larga cabellera atada con una trenza y varios brazaletes de oro. Se acercó hasta mi posición y el temor me hizo arrodillar. Creí que sería fulminado rápidamente. Sin embargo, Shiva retornó hacia el horizonte desde el cual lo había visto venir y se perdió de mi vista.

La calma había retornado al ambiente. Nuevamente, varias aves acudieron en busca de alimentos, algunas lo tomaban del suelo otras pescando en vuelo del arroyo. Cuando creí que todo se desarrollaría en tranquilidad, grande fue mi sorpresa cuando emergió un magnífico león al trote. Pero allí no había carne que aplacara su hambre, excepto mi figura. Cuando me vio, corrió rápidamente hasta donde estaba y se paró delante de mí. Caí rendido a sus pies implorando que no me comiera y, no sé si por piedad, no lo hizo. Continuó corriendo a toda marcha en dirección opuesta a la que había aparecido frente a mí. Me sobrevino el calor de repente por lo que decidí darme un baño en el arroyo. El agua estaba tibia, pero me refrescó lo suficiente como para disminuir el calor que sentía. Recogí algunas piedras y las lancé sobre el agua haciéndolas golpear varias veces la superficie del arroyo. La última que lancé hizo un movimiento extraño que acaparó mi atención. Luego de golpear tres veces sobre la superficie, retornó hacia mí y golpeó otras tres veces cayendo delante de mis pies. En ese momento pensé: esto sólo puede suceder en un sueño. Y comencé a danzar en el lugar de felicidad. Si era efectivamente un sueño no había nada que temer, ni dioses, ni leones, ni nada. Seguía bailando alegremente cuando delante de mí apareció un cazador con una escopeta. Pude oír que al verme dijo:
-¡Qué rareza! Sería bueno tener su testa colgada en una pared del living.

Luego, pude ver que me apuntó al corazón. La alegría que tenía en ese momento no se vio turbada por aquél hombre y yo continuaba danzando. Cuando me detuve, vi reflejada mi figura sobre el arroyo. Me sorprendió ver que no era mi rostro lo que se veía en el reflejo, sino que era el de una panthera tigris, vulgarmente conocido como tigre blanco. ¿Yo era un tigre? ¿Desde cuándo? No me importaba, era un sueño y me sentía completo en él. Otra voz le dijo que tenga cuidado al disparar de no dañar la cabeza. No sentía el peligro de mi inminente muerte acechándome. Me di vuelta y me lancé sobre el cazador.

Instantáneamente, escuché un sonoro retumbe. Abrí los ojos y vi que la cama estaba a un costado. El piso seguramente estaba tan duro que al caer eso fue lo que escuché. La felicidad que tenía durante el sueño me duró un par de horas hasta que el ajetreo del día la disipó y olvidé aquello. La llegada de la muerte mostraba a las claras que la vida era cuestión de continuar viviendo. Siempre sucede así. Lo cambiante son las circunstancias, las situaciones. Un cazador tendrá una cabeza más adornando su living.

Por mi parte, ya no soy un tigre y para colmo me duele un poco la cadera, algunas costillas y el hombro derecho.

 

Fotografía: Maru Coca

Somnolencia

El tiempo trae y el viento se lo lleva. La frágil sublime existencia de la hormiga está a merced de la lluvia o un pisotón. Pero las hormigas no tienen relevancia en la sociedad de los poetas tuertos. Las impresiones causan una distorsión de lo evidente que nos mantiene entretenidos en la arbitrariedad de las palabras. Cada tanto me pregunto qué debería preguntarme y encuentro que no encuentro las preguntas. Las diversas ideologías que pululan el espacio caducaron hace tiempo; sólo quedan colecciones de oraciones en un cúmulo borrascoso de vacío. Una vela se enciende y todo se inunda de luz hasta que nos tapa el agua y en penumbras, distraído, me duermo. Otra vez escucho el viento. La corriente se los sigue llevando.

Habemus

En el circo, las estrellas,
en el cielo, alguna de ellas,
en tus ojos ilusiones,
y en tu corazón, visiones.

En tu mente, mil canciones,
en tus manos, las pasiones,
en ese oasis, camellos,
y en la cama, tus cabellos.

En tus sueños, eres reina,
en los míos Dios te peina.
En mi canto, ni un boceto
en tu llanto, algún secreto.

En la vida las desdichas,
en la noche, vuelan fichas,
en las luces alucinas,
en la tarde, golondrinas.

En tu alma, mariposas,
en mi corazón reposas.
En el campo, alguna brisa,
en el final, una sonrisa.

Antes de cambiar el mundo

Aquellos que quieren cambiar el mundo entero
Deben saber unas cuantas cosas primero:
Por ejemplo, París no desea llamarse distinta
Ni Miami pertenecer a otro país;
El Ganges es difícil que desemboque en otro océano
Ni el Vaticano quiere tener nuevos símbolos;
Mi prima está contenta con su profesión
Su hermana, lo propio, con su familia, al tejer,
Quizá, la tuya también, y el vecino chocho con su mujer;
El paraíso, feliz cuando escucha llover
Las gallinas cluecas cuando van a poner;
Para el viento nada mejor que levantar tierra y hojas
El futbolista regio con su contrato
La gata Flora dulce al ver a su gato;
Los museos vivos y libres de humo
El basural colmado con desperdicios inmundos;
Los jardines rebosantes de flores y mariposas
El doctor digno al recibir un paciente
El kiosquero contento ( hoy nuevo cliente )
Uruguay estará para unos allá sobre el oriente
Y cantan los gallos también al poniente;
Al dinero se lo gana, se lo crea, se lo roba, se lo pierde
Hay besos dulces y besos que muerden,
Hay música sublime, puede que te llegue,
Y poesías duras que tal vez te peguen.
Ahora sí, muchachit@, con tesón
cariño y devoción, cambia el mundo,
De corazón.

La caída de Babilonia

Despotrica, potrillo
Que el esquema caduca.
Afila bien tu colmillo
Lobizón con peluca
La luna viene asomando
El día irá regateando
Minutos de tu penumbra.
Y si una imagen te alumbra
Tu rostro desvencijado
Mira de reojo el pasado
Lo antiguo de la existencia
Y encontrarás la evidencia
De tu alegría eclipsada
En astros, camastros, mensajes
En rostros y bellos paisajes
Quizá en alguna alborada
En una palabra sincera
O en una poesía cualquiera.
Pues ella paciente se esmera
Y en tu corazón te espera.

Memorias de cuando me moría

Se me encabronaron los bronquios
se me apelmazaron los pulmones
mientras reñían los riñones
y el intempestivo intestino
se me clavó una clavícula
en la coraza del corazón.
Pisé firme el piso chino
y me afirmé en la chinela
me siento un centinela
despisté por fin la peste
y ahora abrazo la razón.

Analógica

La televisión es a la poesía
lo que el petróleo a la gastronomía
un escarbadientes a la meteorología
el transistor a la rumorología
un pan dulce a la manicuría
un coliflor en la contaduría
un celofán en la verdulería
publicidad en la vasectomía
vino tinto en la espeleología
querubín en la supremacía
un canguro con algarabía
un talibán viajando en un tranvía
un trapecista en la zapatería
mi vieja hablando con tu tía
un túnel de sólo una vía
un lago sobre la sequía
caramelos en tu boca fría
un color al calor del día
una estufa a la filosofía
los cordones a la simbología
un minuto en la peluquería
un parlante al lado de su cría
el sedante que ni él se creía
proyecciones de muerte tardía
una vida de la ingeniería
entretiene como una poesía
que se extienda en su habladuría.

Posibles génesis según varía la cultura

G1
En el principio era la Construcción, y en la Construcción se vivía sin Dios y nadie en la Construcción sabía siquiera de Dios. Ahí todo era distinciones entre esto y aquello, ese y éste otro, índigo y violeta, Pitufo y Larguirucho, amargo y tereré, antes y después qué, Borges y Cortázar, hambre y capitales, dioses y eruditos, vida y esperanza, ignorancia y yo qué sé. La Construcción estaba siempre ahí, con una característica sobresaliente: nada podía permanecer; por ello, todo cambiaba, mutaba, se transformaba o como le quiera llamar al proceso que regía lo único que había. Esto lo supo Edén, que era parte. Cuando tomó conocimiento del estado de cosas, pensó: cagué fuego. Entonces comenzó a discutir el asunto con los muros de la Construcción pero éstos lo fueron arrinconando a tal punto que cuando se lo estaban por engullir en un rincón, Edén cayó por un tubo durante cientos, miles, millones de años al vacío. Cuando terminó de caer, se asomó y observó que al final todo estaba lleno de construcciones, pero como durante la caída no había comido nada estaba tan flaco, tan flaco, tan flaco que atravesaba todas las construcciones y no chocaba con nada ni nada parecía detenerlo. Se había vuelto invisible. Cuando rayaba la desesperación, se plantó delante de él una mujer de una belleza sin par, que apiadándose del pobre diablo, le tendió una manzana para que se alimentara y recobrara vitalidad.
-¿Y vos? ¿De dónde saliste? –le preguntó Edén tras dar un mordiscón.
Ave, paciente con la inocencia de Edén, le contestó dulcemente:
-De tu esternón, mi amor.

G2
La luz era tan radiante que obstruía al sol y todos estuvieron de acuerdo en que se podía prescindir de sus servicios, si es que alguna vez los brindó. Entonces se organizaron varias excursiones a las estrellas, para ir apagándolas de a una, ya que a la noche consumían demasiados recursos de la tierra que estaban destinados a la vanguardia ideológica contemporánea. Así, poco a poco las constelaciones pasaron al olvido, la luna se inhibió y el sol finalmente se esfumó. No obstante todo se seguía observando tal como antes porque dejaron en su lugar luces que simularon cumplir alguna función. Los alimentos dejaron de surgir de la tierra como consecuencia, pero sustitutos de apariencia similar fueron concebidos por el conocimiento, aunque por algún extraño fenómeno cada vez se comía mucho más que lo necesario y el hambre era tan feroz en todas las bestias que poblaban el espacio sideral que ninguna estaba satisfecha. Las sustituciones también se realizaron en esas especies, que eran todas las que tenían movilidad. Éstas y las otras se duplicaban, triplicaban y multiplicaban a tal punto que el espacio no daba abasto a pesar de que se procuraba reducirlas con diversos métodos. No obstante, la filmación guionada fue interrumpida por el director, de nombre Edén, que luego gritó:
-Detengan la acción, llévense las cámaras, apaguen la luz.
-¿Qué sucede, vida? –le preguntó Ave, su mujer, quien llegaba con una canasta de manzanas colgada de un brazo no especificado.
-Esta película es una cagada. –respondió aquél.
-¿Y si mejor tirás unas costillas a la parrilla? –preguntó Ave. –Los nenes tienen hambre. –agregó. En efecto, tenían ciento ocho niños que alimentar.
-Tenés razón, el cine no es lo mío. –sentenció Edén.

Se fueron sin dejar rastros. No quedó ni el loro. Ni siquiera sabíamos si algo o alguien había porque todo estaba muy oscuro. Al final, estábamos nosotros y éramos nosotros, pero como no teníamos nada recobramos la Palabra y se hizo la luz. Y ese fue el principio.

G3
Al principio era el Espacio y el Espacio era todo. Pero no era el espacio entre dos palabras ni el espacio entre dos objetos, sino el espacio, a secas, ya que ni siquiera había humedad; el agua vino mucho después; y el vino ni hablar. Tampoco había dioses, ni científicos, ni filósofos, ni poetas, ni sed, ni música, ni imágenes, ni palabras. A medida que el proceso continuó empezamos a hablar, a escribir, a dibujar, a pintar y todos querían mirar, pero como no estábamos dotados del sentido de la vista aún, no veíamos nada y nos empezamos a tocar, a abrazar, a empujar, a pellizcar para corroborar que fuera cierto. Pero aún no lo creíamos y los intentos de iluminar los ojos fueron entretenidamente útiles pero ineficaces. A esa altura, se le ocurrió a un minero llamado Edén ocultar el Espacio bajo tierra. Se tomó el trabajo de reunirlo todo, que cabía en una cantimplora, y lo enterró en un viaje al centro de la tierra. Entonces, de eso que había sido el principio no quedó nada y todo lo demás quedó navegando, como el haz de luz de la linterna del casco que él llevaba puesto en la cabeza, a la deriva. Cuando asomaba por el túnel, su mujer, Ave, lo puso en vereda:
-Devolvele la cantimplora al pequeño Sec inmediatamente. –le dijo, cargando una bolsa de frutas que había comprado en el shopping.
-Está bien, pero si me das una manzana de esas que llevás ahí. –respondió el minero, que estaba muy hambriento y fatigado por el viaje.

Ave la dejó caer en las manos de Edén, que en su intento por atraparla se golpeó contra el lateral de la excavación, quebrándose una costilla. Luego, la cantimplora se restituyó a su legítimo propietario y el Espacio fue liberado, quedando todo como al principio.

G4
En el principio no había edenes, ni aves, ni espacio, ni palabras. Con el inexplicable surgimiento de los elementos a partir de allí, se producen también las formas cuya identificación resulta imprescindible para saber de qué estamos hablando por lo que surgen los nombres y la memoria que facilita la tarea de que al reconocerlas se las pueda nombrar. Con ella también surge el tiempo y la anticipación, y ambas comienzan a interactuar así como también los elementos constitutivos en una vibración intermitente. No obstante, ese movimiento secular del principio original puede interrumpir su pulso en un instante, quedando sólo aquello que es lo que en definitiva es. Se podría decir que el Ave reposa libre en el Edén y que allí no queda más Espacio para ponerlo en Palabras.

 

Desarrollaremos las distintas posibilidades en diversos biblioratos de acuerdo a los disímiles pueblos que las adopten.

4G

Segundo Décima era un rockero de cuarta. Pero de no cuarta categoría como podría presuponer algún desprevenido, sino de cuarta generación. Cuando todos iban por la segunda, él metía quinta a fondo. Sin embargo, no fue sino hasta su sexto disco cuando lo reconocieron en una premiación en la que había sido ternado como artista revelación. Segundo, no obstante, se rebeló y no asistió a la entrega quedando la estatuilla en manos de su manager, quien la vendería luego para comprar chocolates. Décima tenía la particularidad de haber sido el primero en fundar un quinteto de vientos en esa categoría musical. Una de las canciones de dicho disco, titulado “Noveno cuarteto” disparó algún tipo de controversia con sus colegas. Parte de su letra daba parte de la filosofía que encaraba Décima en aquél tiempo:
A Dios gracias, existe el olvido
santo remedio final
en el que se desvanece mi mal.

Los más agitados fueron sin dudas Los tipitos, quienes pusieron el gritito en el cielo. Segundo Décima, lejos de retractarse, lo reafirmó en sucesivas canciones posteriores, sobre todo en el octavo hit del duodécimo disco ( dicho sea de paso, éste alcanzó a ser Disco de Níquel con las ventas al público en su primer año ), que sentenciaba en un pasaje del mismo:
La memoria en su tiranía
no cumplirá la promesa,
finalmente te olvidaré
tengo absoluta certeza
fue falsa la travesía
de mí te desterraré.

A pesar de sus numerables logros, Décima cayó con su último disco ( el vigésimo ) en el olvido del público. Los jóvenes no escuchaban sus canciones ni las tomaban en consideración. Los más veteranos, por su parte, reconocían que Segundo había perdido el ímpetu que caracterizó sus comienzos en la música. Se despidió con más pena que gloria dejando su vocación definitivamente tras la trágica muerte de su mujer, la afamada actriz Gloria Penna, en un accidente automovilístico. Hoy Décima pasa sus días recluido en su chalet de la cuarta avenida, alejado de la música, a la cual no destina ni una décima de segundo de su vida.

El Algoritmo de Facebook

Hola amiguis! Soy el Algoritmo de Facebook. Lanzo esta breve encuesta automática entre aquellos capaces de responder a fin de evolucionar mi comportamiento en esta maravillosa red social. Ahí va:

1) ¿Están contentos con mi actuación?
a- Sí, muy contenti.
b- Bastante contenti.
c- Contenti.
d- Descontenti.

2) ¿Prefieren ver más publicaciones de sus amiguis o que yo resuelva qué les gustaría ver?
a- Publicaciones de amiguis.
b- Tengo dudas.
c- Resolvé por favor.
d- Que sea lo que Facebook quiera.

3) ¿Por qué creen que un Algoritmo no tiene fallas?
a- Porque no es humano.
b- Porque sirve a los humanos.
c- Porque lo creemos sin más.
d- Tiene fallas, pero se las perdonamos.

4) ¿Imagina usted la vida sin un Algoritmo que la regularice?
a- Sería horrible.
b- Nunca lo pensé.
c- Te necesitamos, amigui.
d- Nadie es imprescindible.

Diagnóstico:
Mayoría de respuestas a ( 2 o más ): Usted es una persona feliz. Sonríe a todo, incluso a las desgracias, lo cual podría ser malinterpretado y de hecho lo es a menudo como una especie de superficialidad. No se deje llevar por las críticas que pronto lo contactarán de la firma Colgate para alguna publicidad ( con doblaje latino de voz ).

Mayoría de respuestas b ( 2 o más ): A usted le interesan los problemas de los demás, y cuestiones que le planteen cierto sentimiento que le hagan creen que tiene la capacidad para ayudarlos. Esto es un grave error, pues como ha comprobado su supuesta ayuda no hace más que hundirlos. Opine libremente, pero hágalo con moderación.

Mayoría de respuestas c ( 2 o más ): Cuando usted supo que Facebook tenía un Algoritmo le despertó cierta curiosidad, algo así como la del Código da Vinci, pero su comodidad lo mantuvo en su lugar, despojado de todo interés por saber nada, más que darle al megusta. Li felicitamos.

Mayoría de respuestas d ( 2 o más ): Usted es un rebelde sin causa, o con causa, pero es una causa que caducó. Sus intereses carecen de vigor, sus elucubraciones no tienen profundidad y su palabra perdió todo valor para los demás, pues es un traidor ( a sí mismi ) a todas luces. Su opinión, sinceramente, nos resbala.

Respuestas combinadas ( 2 y 2 o 4 diferentes ): Usted es típicamente indeciso. O bien no sabe qué votar o vota y se arrepiente al minuto. Publica cosas para ver qué opina la chusma ( como el desayuno a la mañana ) o comparte situaciones para recibir notificaciones que no le mueven un pelo. A usted no hay Algoritmo que le venga bien.

Comunicaciones telefónicas

-¡Buenas tardes! ¿Hablo con el titular de la línea?
-Sí, él habla.
-¿Me podría pasar con el suplente?
——

-Buen día Señor. Lo llamo por el inodoro.
-¡Mierda! ¡Cómo avanza la tecnología!
——

-Buen día. ¿Está el señor Señor?
-Sí. ¿De parte de quién?
-Dígale que de parte de Quién.
——

-¡Señor! Lo estamos llamando de la compañía Compañía para ofrecerle un nuevo beneficio.
-¡Oh! ¡Qué bien! ¿Y en qué consiste el beneficio?
-Con este beneficio que le ofrecemos usted obtendrá nuevos beneficios.
-¡Oh! ¡Qué bien! ¿Y en qué consisten esos beneficios?
-Con esos nuevos beneficios que le ofrecemos usted obtendrá nuevos beneficios consistentes en obtener nuevos beneficios.
-¡Oh! ¡Qué bien! ¿Y en qué consisten esos nuevos beneficios? …
——

-Señor, lo estamos llamando para verificar si su línea ya está habilitada.
-No. Sigue cortada.
-Bueno, seguimos trabajando en su reparación. Disculpe las molestias.
——

-¡Hola! ¿Se encuentra el señor Ramón Schwartzemblieggert?
-No. Aquí vive Ramón Schwartzemblieggerzj.
-Ah. Disculpe. Que tenga buen día.
——

-¡Hola! ¿Hablo con usted?
-Sí, efectivamente él habla.
-¿Le molestaría dejarnos a solas?

Laberinto onírico

Anoche tuve un sueño. Había otros, potros, discos, riscos, hombres, nombres, niñas, piñas, dueños, sueños, rejas, cejas, timbres, mimbres, celos, pelos, camas, damas, besos, sesos, papas, capas, quesos, huesos, bobos, lobos, codos, modos, tíos, ríos, canas, ranas, locas, rocas, peras, ceras, manos, tanos, tapas, napas, pobres, cobres, cobras, sobras, culos, rulos, ñatos, patos y almidón de maíz.

Poética del arte

La poética se opone a la fuerza
la metáfora se muestra dispersa
en parábolas se expresa sublime
en (tanto) versos sutiles imprime.

Las letras en sí mismas dicen nada
las palabras van cobrando forma
la frases se prestan como norma
la escritura comunica expresada.

La lectura cobra vida al leerla
el mensaje no tiene intención
la poesía se saborea al beberla.

El sueño se hunde en el socavón
la pausa sutil le otorga emoción
el arte agudo duerme en un rincón.

Esperando redención

Cien vidas aún, de muertes sin darne cuenta, han pasado y pasarán. De ser rey, ruin, vil y botella, a salsa, bachata y agasajo. De cortocircuito cerebral a oráculo invernal; de cortometraje sideral a tentáculo carnal. Passeportout, me han llamado justificadamente. Mi vida es morir para vivir, es soñar para despertar, es levantarme para caer. Cien sueños que se mezclan en una canción: stairway to heaven; y al golpear las puertas del cielo los nudillos han sangrado esperando redención. Fugitivo de la intrépida muerte, esquivo de la nostalgia donde la memoria se desvanece, he caído en el olvido, he surgido de lo cautivo del pensamiento, de las cenizas de la desaparición. Cien años, dejando grabada en pinturas rupestres mi historia de los cien cuentos; he legado en poemas terrestres mi obra de los cien versos. Vivo, libre de la melancolía en una eternidad tirana, vivo en principio, vivo al fin. Y vivo tiempos temporales y eternidades superficiales, vivo razones y vivo sentidos. ¡Oh sepulcro! Eres la nadería de la historia. ¡Ah cuna! Eres la greguería de la noria. Escape celestial de mis tormentos, te he hallado en el lecho del romance, donde me rindo a tus encantos. Soberano del amor, erudito sin rencor. Cumplo mi condena sin cadenas, mi leyenda que se extiende entre los duendes que entre risas se han burlado  de mis desdichas. Las alegrías no han faltado y a ellas he sucumbido. Hambre y dolor, presentes en cada existencia. Frío y calor, sentidos en la vivencia. Y la liberación por vía y gracia del amor, que en noches de fiebre y desvaríos me han llevado a soñar que moría de una vez y para siempre.

Sublime

La luz es tan veloz, que el hombre-hormiga
viajando a mil por hora, con ritmo de tango
llorón y compadrito, escuchando reggaetón
se confundió, salió de la catacumba, fango,
donde el croar de las ranas suena a canción
sin letra: está todo dicho, aunque no lo diga.

Todo se va llenando de emoticones, me gusta
escuchar canciones que nadie oyó, cuidado
con las caretas ( y las veletas ) que a diario
venden falacias económicas en el mercado.
Hay un cantante que a nuestro abecedario
le agregaría letras: alfa u omega; me asusta.

El chat es popular, pero el arte irá muriendo
se habla por ahí, se dicen cosas, los claveles
y mariposas tienen precio, que nadie regateó
la música no es pulcra, sublime, en los laureles
que otrora conquistó, sueños, el genio despertó
el arpa tocaremos,con precisión, al ir subiendo.

Y en esa melodía, ritmo de rock, escucharemos
en voz de algarabía un ruiseñor, y dormiremos.

Sueña la humanidad

Sueña el hombre ser grande
tan monstruoso que asusta.
Sueña la dulce niña inocente
tan sólo quiere un megusta.

Sueñan el déspota y el tirano
arrasar con las poblaciones,
sueña el pobre niño jugando
alegría pintada en emoticones.

Sueñan el vil y el rastrero
cómo joder al hermano,
sueña en el vientre materno
criatura con ser humano.

Sueña el avaro, el mezquino
cuánto acaparar más poder
sueña triste el inquilino
poder pagar un alquiler.

Sueña el pueblo y la esperanza
que brille (al fin) el amor y la paz,
sueña la humanidad en su danza
que el sueño sea verdad… capaz.