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En redes la gente sólo lee el título o reacciona a la imagen

Bueno, eso es todo lo que tenía por decir. Este texto es sólo demostrativo de aquello, para evidenciar coherencia, no es que intente llamar la atención para luego no decir nada que lo justifique, aunque en definitiva no diga mucho más que aquello. Podría decir, empero además, que aquella afirmación y/o sentencia deja en evidencia la situación social actual, que perdió y cercenó todas sus posibilidades de comunicación, sumando a la nula escucha que se gesta en casi todos los ámbitos, dejando al ciudadano en una situación de completa penosidad ( aunque pueda alcanzar algún tipo de pomposa gloria ) donde la soledad es el factor común, aunque sea difícil y rara cualquier desconexión de esta sociedad que ha globalizado la vanidad y procura banalizar cualquier vestigio de comunicación entre algunas de sus partes, a través de la ridiculización y la marginación de aquellos que se han tomado la molestia de intentarlo. Por lo tanto, cabría la posibilidad de sentenciar que no es necesario buscar y navegar en cualquier tipo de debates ( máxime en redes ) que sólo lo dejarán aferrado a su postura y con la oscura sensación de que todo es una mierda y cualquier noticia que se jacte de buena no torcerá el rumbo de los sucesivos tristes acontecimientos conducentes al mar cloacal de la estupidez, que seguirá propagándose como enfermedad virósica y todavía hay quienes aplauden cual eufóricas focas que se ha encontrado la cura. Mas no, no hay cura. O si hay cura, él no nos curará pues estará abocado a atender las confesiones de sus feligreses que, al menos, le dan cada tanto una limosna para costear sus hostias ya que el Estado no lo solventará en un tiempo. En definitiva, este texto -como decíamos- no amplía ni niega ni describe ni suple lo dicho hace tantísimas letras, en aquél título que acompañó la imagen que usted ( ¿vio, lector, que se lo ha tenido en cuenta, incluso en este momento de calma y despedida? ) puede observar debajo o al costado, dependiendo del dispositivo en que la observe, como motivo que le incite a tener una reacción consecuente o no, pero que no lo dejará indiferente, como el presente texto.

De nominaciones, de bloggers y de generaciones

Había gente que me decía que Facebook servía para “enaltecerse” a uno mismo, que ese era el uso habitual y común que se le daba, quizá usando otras palabras. Y es mucho de lo que se puede ver por ese tipo de redes, donde lo vano solapado puede llegar a colmar la pantalla, donde cada muro es un producto, donde el peso de la opinión propia tiene un carácter casi irrefutable. Pero cada persona tiene mucho más para ofrecer que sólo juicio y opinión. Para eso existen los blogs, donde muchísima gente publica y ofrece variados textos que se dan a la comunicación, intentando mejorar cada día en sus formas y modos del decir, aunque cause frustraciones y desilusión. La ilusión juega un papel importante a la hora de publicar. Quien da a conocer lo que hace busca, como mínimo, llegar al otro, porque de eso se trata la comunicación. Así concibo la literatura, si es que tiene alguna función, aunque pareciera no ser funcional a muchas otras cosas, como la ideología hegemónica de la época que la viene descartando en varios países, donde los lectores son casos contados ( y perdidos para ella ). Quien gusta de leer muchas veces se encuentra sorprendido de sí mismo porque el texto derribó creencias, le abrió posibilidades o le favoreció vislumbrar diversas cosas que no tenía pensadas. El lector, muchas veces, se va descubriendo al leer, y ese descubrimiento no tiene fin.
Los bloggers también se van descubriendo al escribir, van desenmarañando su intrincada personalidad entre sus escritos y salen a la luz del texto muchas cosas interesantes para el lector, para el visitante que anda buscando quiénsabequé.
Seguir a un blogger puede ser un camino a perderse entre sus pensamientos y encontrarse entre sus espejismos, a identificarse con sus sentimientos y a rebelarse contra sus fantasmas, a buscarse entre sus pasatiempos y triunfar ante sus adversidades.
Quien escribe desconoce los alcances de sus textos, por eso muchas veces una palmadita en el hombro, como son las nominaciones a los diversos premios, vienen bien. Y como resulté nominado ( tras haberlas nominado ) al premio SUNSHINE BLOGGER AWARD, por las estimadas colegas Cami y Meli, paso a responder sus preguntas y cumplir con ellas, para lo cual publico aquí las respuestas por si a algún seguidor le llega a interesar ( ¡pero no dejen de leer mis poesías y relatos! ).

Formuladas por Cami

1-¿Cuál fue el primer libro que recordás haber amado profundamente?
No sé si tanto como amarlo, pero uno de los primeros que me despertó cierta admiración y asombro fue Ubik, de Philip K. Dick.

2-¿Qué pensás antes de dormir?
Olvido y me sumerjo en sueños.

3-¿Cuál es el peor libro (o menos bueno) que leíste?
No tengo cómo considerar que sea malo, pero mi ineptitud como lector me llevó a abandonar Fundación, de Isaac Asimov, luego de algunos capítulos en que me dí por vencido.

4- Si pudieras modificar una parte de tu cuerpo, ¿cuál sería? ¿porqué?
Poblaría las cejas, las veo medio desérticas.

5-Si fueras un super villano, ¿cuál sería el trauma/motivo que te llevó a ello?
Probablemente un resentimiento a la picazón, sea de piojos o mosquitos, lo que me llevaría a ser su Némesis.

6-¿Cuál es el mejor acompañamiento literario? (café, té, chocolates, música, gatos… todo cuenta)
Dependiendo de lo que esté leyendo. Si es una novela, la soledad es la mejor compañía. Leyendo cuentos y relatos puedo tranquilamente acompañarlo con unos ricos mates. Leyendo noticias, la música es lo que prefiero, ya que me permite distender ante las tensiones propias de la actualidad siempre conflictiva.

7-Te mudás de casa y sólo podés llevarte cinco libros, ¿cuáles elegís?
Escojo cuatro de Philip K. Dick y uno de Leo Maslíah ( si me lo devuelven porque lo tengo prestado )

8-¿Qué pensás de la astrología?
Desde mi ignorancia, pienso que hay algo de conocimiento y algo de imaginación e inventiva del astrólogo.

9- ¿El sol o la luna?
El sol para vivir, la luna para observar, para despejar sentimientos y pensamientos, para detenerme y existir.

10-¿En cuál de tus sentidos confiás mas? ¿La vista, el olfato, el tacto, la audición, el gusto?
En todos, aunque podría prescindir ( un poco ) del olfato.

11- ¿Qué momento del día es el que más disfrutás?
El amanecer es placentero.

 

Formuladas por Meli

1- ¿Cuáles son tus “Para siempres” durante ésta vida?
La muerte de lo mortal, creo que es para siempre. Como pienso que lo es lo eterno, claro está.

2-¿Cuál es tu lugar en el mundo?
Estoy a gusto en casa.

3-Si tuvieras que describirte ¿Cuáles tres palabras usarías?
Soy uno más.

4-¿Qué representa para vos escribir?
Escribir es un placer, me sirve para reflexionar y dar a conocer parte de mí, para brindar distintas visiones de muchas cosas, ofrecer pensamientos, sentires y para abrir puertas y cerrar ventanas.

5-¿Cómo te inspiras para empezar a escribir?
El comienzo de la inspiración puede surgir con algo tan nimio como una palabra, que da pie a un relato. O quizá con una idea muy precaria que puede dar lugar a un cuento, una poesía. O sólo por impulso interior.
Otras veces, empiezo a escribir para propiciar la inspiración, que después puede llegar ( o no, y lo escrito hasta ahí va a parar a la basura ).

6- ¿En qué cosas crees?
En la bondad, la belleza, la verdad, la nobleza, la simpleza, la inteligencia, la ternura.

7- ¿En qué cosas dejaste de creer?
En muchas. Espero que cuando escriba mis memorias no aparezcan por ahí.

8- Si tuvieras que usar dos palabras para designar ésta etapa de tu vida ¿Cuál sería?
Vivir y amar.

¡Saludos!

El texto

Había una vez un papel en blanco, que de a poco, letra a letra, palabra por palabra, de punta a punto, fue cobrando vida, transformándose en El texto.
Se dice que, desde su comienzo, el mismo no decía mucho, era más bien parco, escueto, pero con el pasar de los términos fue haciéndose paso entre el público por su locuacidad. Si bien, pocos conocieron de cerca el crecimiento del mismo, muchos lo reconocieron recién cuando éste fue grande, aunque su grandeza no era tal para sí mismo, ya que de él poco hablaba y no aceptaba cumplidos, salvo contadas excepciones. Mientras se desarrollaba, él ocupaba sus quehaceres en mantener la serenidad, no por saber de la eternidad sino, más bien, para no dejarse arrastrar por la celeridad de las demandas periódicas. A diario, mantenía el orden en sí mismo ocupándose de llevar una simple, pero pulcra, puntuación.
El texto se mostraba indiferente tanto a elogios como a críticas, lo que le daba un sentido de equilibrio, rechazando ambas posturas. Si bien, hay quienes quisieron darle un tinte de ambigüedad, El texto era concluyente.
Cada tanto, aparecía un nuevo párrafo donde El texto se manifestaba abiertamente. Había quienes pensaban que éste carecía de contenido, pero El texto no les contrariaba, pues creía que ese adjetivo era insustancial. También estaban quienes le criticaban su desinterés general, pero El texto poca importancia le daba a ese tipo de críticas, confirmando la exactitud de las mismas. Claro que había quienes atribuían ese estado como  propio de su ecuanimidad, pero no había palabras en que El texto lo reconociera. Otros lo calificaban como de gran negación; él sólo parecía indicar, con pudor, que no era para tanto. A veces, algunos se quedaban un buen rato, leyéndolo, saboreándolo, pero no arribaban a conclusiones demasiado satisfactorias a pesar del impacto de la primera lectura. Otros, procedían a una segunda lectura para ver si podían extraer algo más de él, pero era en vano: él ya había dado todo de sí. Es verdad que hubo quienes lo quisieron replicar, pero El texto no sería el mismo, evidentemente.
Según se desprende de El texto, la firmeza del mismo está basada en alguna franca convicción, que transmite lisa y llanamente, aunque quienes lo han analizado, nunca se han puesto de acuerdo en certificar qué es concretamente aquello que expresa el mismo. Se dividen las aguas entre los que aducen tenacidad superlativa y los que alegan capricho o berrinche. No obstante, El texto no daba indicios de inclinarse ni por una ni por otra posición. Fue así, que otros analistas oportunistas quisieron imponer su postura de que El texto se declaraba en estado de perfección, pero el mismo se negó rotundamente.
Están quienes dicen que El texto era el sentir general de negativa a la explotación comercial de sí mismo brindándose gratuitamente por considerarse moralmente con la frente en alto, pero El texto se opuso tajantemente. Quizá esperaba retribución de alguna índole, pensaron entonces, aunque El texto también lo negó, reiterándose.
Hubo quienes, inexactamente, lo quisieron catalogar en primera instancia de antipático, pero El texto crecía en simpatía mientras se esparcía entre quienes lo leían, y en algunos hasta propiciaba algarabía, dicha o alegría. A otros parecía, simplemente, nada les decía.
Seguramente, también estarán aquellos que opinen de El texto sin siquiera conocerlo. Para ellos y para todos aquellos que deseen conocerlo, cito literalmente El texto:
“No.
No.
Y no.”

Cómo convertir un texto malo en uno bueno en minutos

Lo primero a tener en cuenta es que un texto malo se puede obtener tanto de producción propia como ajena ( salvo que usted tenga una opinión de sí mismo demasiado alta y se crea incapaz de escribir textos malos ). En este último caso se debe tener en cuenta que la obra puede ser denunciada como plagio por lo que se debe tener preparado algún tipo de defensa de la misma, si se desea conservar los derechos de la obra.

Lo siguiente es llevar el texto escogido previamente a un estado en que se visualice claramente como incompleto. Para ello, se puede suprimir uno o varios párrafos, oraciones o simplemente algunos sustantivos. Una vez realizado esto procedemos a la lectura del texto en voz alta, para percibir cómo suena al oído. Si es posible, se lo leemos a alguien que nos pueda llegar a dar una opinión valiosa del mismo, si sabemos que nos valorará positivamente mucho mejor.

Posteriormente, añadimos párrafos u oraciones ( no importa si son malas o buenas ya que el veredicto lo obtendremos al final por la obra en su totalidad ) en el sentido que más nos plazca. No escatimemos deleite. Hacer lo que más nos gusta es importante porque eso es lo que después leerá el destinatario de nuestra agraciada obra. Utilice oraciones en imperativo con moderación. Interactúe con la comprensión del lector, pero no lo adule en demasía pues puede ser muy perspicaz y quizá abandone la lectura antes del éxtasis final al que se lo que quiere llevar.

Luego, para darle mayor importancia a lo que usted ha escrito y/o robado por ahí, reemplace varios verbos por otros que no necesariamente compartan el mismo significado. No se preocupe aquí por el sentido del texto y cuestiones fútiles de esa índole. Recuerde que usted tenía entre manos un texto malo, por lo que aquello que decía allí era pura vanidad, nada de mayor relevancia. Emplee verbos desconocidos para el lector común, quien sin dudas tendrá por usted la mayor estima cuando tenga que recurrir a un diccionario para entender qué ha estado expresando usted.

Utilice libremente su sexto sentido: el humor. Hacer reír y dar qué pensar es siempre valorado por la inteligencia del ser humano. A veces la combinación de dos o tres palabras puede justificar una lectura de poco genio. Si tiene pocas ocurrencias manifiéstelo con lo mejor de su capacidad: yo no sé.

Cada vez que incorpore un párrafo, piense si realmente hay necesidad de él. Si la respuesta es negativa, añádalo sin culpas pues para todo lo innecesario hay un mercado gigantesco que comercializa un sinnúmero de productos y, finalmente, su obra no escapa a esta ley.

Si puede establecer dentro del texto alguna polémica, como por ejemplo declarar que a pesar de tanto entretenimiento que se vende aquí y allí el hombre sigue sufriendo como hace dos mil quinientos años, o peor aún, más informado, hágalo abiertamente. Recuerde que el lector agradecerá la verdad, aún cuando tenga temor a ella de manera infantil, pues es benigna y abierta. Sin embargo, si usted la desconoce no se exprese como si supiera lo que está declarando pues los reproches no tardarán en llegar y con ellos la desazón del lector.

Finalmente, quite toda ambigüedad que el texto pueda dar. Borre sin límites todo aquello que invite a la duda y a la desconfianza. Usted debe brindar certezas. Un texto endeble seguirá siendo malo, mientras que aquél que le dé cierta saciedad al lector será considerado por éste como aquél que le salvó el día, y no digo que lo tenga como uno de los mejores que leyó, pero sí como uno al que considerará sinceramente bueno.

Y… ¡voilá! Lo ha logrado.

Técnicas de escritura posmo

En el futuro la gente no va a escribir. Dictará cosas que alguna secretaria tipeará en algún dispositivo móvil y otros con apariencia intelectual supondrán que se adentrarán en la lectura de un texto cuando en realidad lo que ellos hacen es tratar de interpretar signos-letras-palabras-símbolos que alguien le dictó a una secretaria y ésta, sin mucha lucidez, sin demasiado sentido crítico ni literario tipeó en un dispositivo móvil y otros simularon leer incluido aquél que dictó su pensamiento a dicha secretaria. Los ocasionales lectores buscarán entre dichos signos, entre las palabras tipeadas por la secretaria intrépida algún mensaje como otrora la cultura nos ha brindado a través del arte, especialmente la literatura, en épocas donde la mierda no era tan abundante, pero no por eso escaseaba. Hoy día la encontramos en cualquier texto escrito en cualquier nota de voz que una secretaria tipeó en un dispositivo móvil y eso debería ser fuente de inspiración para nuestros bosquejos o al menos para considerar a ciertos autores que nos brindan con su obra literaria piezas de calidad como una bella poesía, un texto reflexivo, un relato veloz o una novela que pudiéramos leer antes de entrar en reposo eterno. En el caso puntual del presente texto mi secretaria se quedó dormida durante el dictado y fue ella la autora de las lineas subsiguientes al título que da nombre al texto en cuestión. La revelación fue dada por ella misma que se atribuyó la composición de esta pieza que firmó el autor desprevenido. Para cualquier reclamo puede usted dirigirse a la editorial o estampar aquí debajo su queja con total libertad. Queda usted debidamente notificado de la presente situación. Para mayor comodidad puede usted solicitarle a alguna secretaria que le lea el texto en cuestión incluyendo alguna interpretación con aclaración de firma. Y si nos obsequia una moraleja, bienvenido sea. Tenga usted un buen día.

mujerdurmiendo

Incompatibles

-¡Qué hacés incompatible!
-¿Cómo andás incongruente?
-Acá andamos. ¿Vos? ¿Incorregible como siempre?
-Incomparable, querrás decir.
-No, quise decir insobornable.
-¿Yo, insobornable? ¿A qué debo tal intrincada devoción?
-A que te guardo un insustituible amor.
-Afecto, será, infeliz.
-No, es más bien un cariño interminable.
-Yo también te quiero, inútil.
-Tanto como querer no es lo que siento, no me interpretes mal.
-No lo hago, intento comprenderte pero caigo en acrobacias intelectuales que me llevan a inclinarme a pensar que sos inherentemente homosexual.
-Intempestiva declaración la tuya. Incidentalmente he ingerido algún inmigrante.
-Sabía que tenías inclinaciones inquietantes. ¿Cómo anda tu inquilino?
-Intacto. Es inteligente e intelectual. Se aplica en su investigación.
-¿En qué se inmiscuye?
– Se inquieta en interrogatorios interplanetarios. Él insinúa la inmortalidad, pero sufre insomnio.
-¡Qué inepto! Deberíamos interrumpir su inusitado estudio.
-No, su inequívoca indagación involucra indios. Dejémoslo.
-Insisto, deberíamos invocar su infancia para socorrerlo.
-Olvidémoslo, es inocente. Vive su propio infierno.
-Ingenuo, por momento eres inhumano.
-Inhalo un olor nauseabundo, ¿qué será?
-Es intenso, proviene del interior.
-Ingresemos.
-Yo me voy. Intuyo que de esa inopia no pueden ser flores.
-Veo que hay heces incandescentes. Es indeseable, como la inflación.
-Vámonos antes de que nos inculpen.
-Galopemos hacia la inmensidad, infame.
-Tu insulto es inexorable, aunque inerte.
-No fue mi intención infligirte daño, sino infundirte coraje para largarnos de aquí.
-Entonces finiquitemos inmediatamente este instante de inmovilidad.
-¡Espera! El inquilino viene con el inodoro incrustado en el trasero.
-¡Intrigante! ¿Insinúas que son los gases?
-Inspeccionemos el insólito episodio.
-Es inagotable tu espíritu inquisidor.
-Innato.

Paparulo

-Disculpe, ¿baja en ascensor?
-No. Bajo en sodio.

********
-¿Qué pesa más, tres kilos de papas o tres papas de un kilo?
-Pará que lo googleo.

********
-¿Qué tiene más peso, lo que repiten como loros la palabra del Papa o un loro que sólo repite la palabra papa?
-No me la hagas difícil…

********

-En este mundo todo se transforma, nada se pierde…¿qué será de la papa?
-Popó.

El filosofósforo

Ping pong de preguntas y respuestas a nuestro filósofo estrella.

-¿Pienso, luego existo?
-No, ni viceversa.
-¿Ser o no ser?
-No ser.
-¿Sólo que sé que no sé nada?
Ni eso.
-¿Sólo existen dos cosas infinitas en el universo?
Tres, con las preguntas.
-¿El conocimiento es poder?
-¿A usté de dónde lo conozco?
-¿Time is money?
-¡Oh yesterday!
-¿La vida es sueño?
¿Cuál?
-¿El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra?
-Cuatro, cinco y la mujer.
-¿Dios ha muerto?
Resucitando.
-¿El sabio puede cambiar de opinión?
-A la luz del alba.
-¿Es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla?
-Callate, infeliz.
-¿Quién se baña en el mismo río dos veces?
Usté.
-¿Puede enseñarle algo a alguien o sólo puede hacerlos pensar?
-Como bien dice.
-Para finalizar, ¿El corazón, tiene razones que la razón ignora?
Habrá que ver.

Revelaciones del más acá

Hay un grupo musical llamado ‘El otro yo’ que, no por contraposición sino como iniciativa, busca acercarse a lo que una revista llama con su nombre ‘Uno mismo’. También existe un disco titulado ‘Todos hablan, nadie escucha’ que, desde ya, nadie escuchó. Y hay una banda llamada ‘La oreja de Van Gogh’. Y un relator de fútbol repite como mantra ‘no le pregunten a nadie’. Te digo todo esto por este medio porque escucho mejor del oído izquierdo que del derecho. Sí, ya sé, ‘Qué tendrá que ver’ es una canción de Rafael.

Propuesta indecente

Advertencia: Lectura reservada para mayores de cierta edad y para menores de otra. La permanencia del lector frente al texto queda bajo su exclusiva responsabilidad o de la de los encargados de la misma.

Si nos propusiéramos llenar el vacío con palabras comenzaríamos diciendo que la empresa no tendría fin. Tendría, sí como fin, llenar el vacío con palabras, pero no acabaría, aunque en determinado punto culmine. No acabaría pues el vacío como tal nunca se llenaría, tan sólo un pequeño espacio quedaría cubierto por aquellos términos que fueron cubriendo su ficticia inexistencia dando apariencia de ser. Aparentando ser algo, el mismo vacío cubierto de palabras, términos y sensaciones, o palabras que dan sensaciones, sería tomado como parte de las cosas que existen y ya no sería dejado de lado como usualmente ocurre con él. Es que esto ocurre porque es difícil pensar en él y no queremos plantear ciertas preguntas, aunque si estuviéramos forzados a hacerlo, preguntaríamos ¿Cómo pensar en el vacío? ¿Qué es el vacío? ¿El vacío, es? Si designamos a todo aquello que podemos señalar, indicar, como algo existente, diríamos que el vacío no es. Aunque, pensado cuidadosamente en cualquier dirección que señalemos habría un espacio vacío que, dando lugar, hiciera que aquello se torne existente ante nuestra presencia. Pero eso sería en relación al espacio. Y no tenemos tiempo para hablar de ello, pues él, limitado, escaparía a nuestra tarea de llenar el vacío con palabras. Tiempo es una linda palabra, pues sin él nada sucedería, por eso nos quedamos con la belleza de la palabra tiempo y no con todo lo que el concepto representa, ya que las representaciones no siempre son fidedignas de aquello que intentan representar y en ocasiones nos encontramos con textos que intentan llenar el vacío hablando del tiempo, lo cual sería emplear el tiempo en labores vacías y la propuesta que nos hemos realizado ha sido otra de un carácter totalmente diferente. Pensando en las diferencias solemos encontrarnos con varias y si reflexionamos en la totalidad tan sólo nos encontramos con una. El vacío. Una de ellas se da entre éste y la nada, que será nuestra tarea de investigación en próximas reflexiones. No obstante, notamos claramente que no se pueden comparar entre sí, por lo que al no haber punto de comparación podríamos afirmar casi sin temor a equivocarnos que estamos ante uno y el mismo vacío. No hay que confundir la nada con el concepto de la nada, que mientras uno representa algo, una carencia, el otro no, sino que lo es. La diferencia radica nuevamente en las palabras con las que decidimos revelar el conocimiento, el cual no debe confundirse con información, el que a su vez se diferencia claramente del dato, término que presenta visibles diferencias con un número, que aunque se ha dicho cientos de veces que ellos, los números, son fríos, no se ha comprobado científicamente, frase harto pronunciada en publicidades televisivas simulando con ella decir esto es la verdad y nosotros lo comprobamos por usted por eso no debe preocuparse y solamente compre los artículos que aquí publicitamos con los cuales usted alcanzará aquello digno de su deseo para su felicidad. Como no es momento de hablar de publicidades, tras dudar si continuar hablando de dignidad, deseo o felicidad, reflexionaremos un momento. Un momento puede ser sólo un instante o algún tiempo prudencial. Tras dicha reflexión, retomamos nuestra senda prestigiosa conducente al vacío, ya no de palabras, ya no de términos, ya no de conceptos, aunque sí tal vez de contenido. Por ello citaremos una frase, para quitar esa falsa sensación de habernos quedado con nada tras la lectura. Citaremos la frase que alguna vez pronunció en pleno campo de batalla, o tal vez haya sido en su lecho de muerte, quién más sino el general, aunque quizá en el momento de pronunciarla era solamente un subalterno. No tenemos el dato concreto por lo que omitiremos la frase, para no falsear su significancia. Al hablar de significados, hay uno que es muy gracioso y dice así: que carece de carencias. Y cualquiera podría darle un término de su agrado a ello como pleno, completo, total, pero dichas palabras no tienen la gracia en sí mismas por eso hay veces que preferimos recordar el significado y no la palabra, memorizando infinidad de definiciones que no sabemos cómo representarlas en un mismo término y lo hacemos en multitudes, es decir, en conceptos. Pero definición y significado no suelen emplearse para señalar lo mismo, mas no hay quien los confunda cotidianamente a uno y otro, dando por definición a un concepto lo que en realidad era nada más que su significado, cambiando así la realidad del mismo o poniéndola sobre el tapete de las dudosas acepciones que puede tomar una palabra, cuestionando la realidad de la misma. La misma palabra realidad tal vez se la confunda con vigilia, aunque ahí se confundirían los términos utilizados para indicar una y otra, pero los conceptos permanecerían sin cambios, siendo la realidad única e indisoluble, y la vigilia uno de los tres estados del hombre. Y viéndolo claramente, cortado con el cuchillo el concepto de permanencia no suele durar si se lo investiga profundamente cobrando vigencia y otro valor la definición de instantaneidad, que representa lo momentáneo, lo breve, lo fugaz, el paso de una estrella por el firmamento, el vuelo de un ave observada, el aleteo de un colibrí sobre una flor, el tránsito de una hormiga cargando alimento, el salto de un pez sobre el río, el ladrido de un perro cercano, el balido de un carnero lejano, en fin, el súbito momento en que se ve con claridad llamado lucidez sobre la constante y oscura sombra que lo cubre con apariencia de permanencia sin serlo. Sin ser no habría conocer, tampoco habría haber. Pero al haber existe el deber, y debemos cumplir con él pues nos lo hemos propuesto. Al no olvidar nuestro objetivo en ningún momento, podemos cumplir con él sabiendo que no lo lograremos por su característica intrínseca pero eso no nos impedirá que sigamos adelante como todo río que no detiene su cauce hasta lograr la perfecta unidad con el mar y fundirse en él. Y al llegar al mar, alcanzamos la plenitud. Pues en él todo se funde, todo es parte de él. Ya no hay más vacío, todo es finalmente total. Al sumergirnos en él perdemos de vista los cambios suscitados en las orillas. Ya no somos afectados ni por los ríos, ni por arroyos. No nos preocupan las embarcaciones ni sus navegantes. Ni los peces ni la flora. No nos inquieta ni la luna y la marea. Ni el vacío ni la nada. Ni quien nada, ni ballenas. Ni el delfín, ni el sin fin. Aunque darle un fin a todo siempre es algo saludable, y para hacerle honor a la salud decimos que por fin la propuesta se ha cumplido, hemos llenado el vacío con palabras y aquí está el testimonio de ello. Y, seguramente, nos preguntaremos la razón del título de indecente en nuestra propuesta, el cual se justifica ampliamente jactándose de ser un testimonio, del que consideramos que no cumple con lo prometido pues el vacío permanece. Nada es lo mismo.

En asiento volando

Cada vez que tengo pan duro, el hambre se aleja. Esto me pasa por construir aire en los castillos. Por eso siempre digo que no hay que mirar el ojo en la paja ajena, ya que como es sabido ojos que no sienten, corazón que no ve, porque perro que muerde no ladra. Mi abuela aclaraba las cosas: quien siembra tempestades recoge con el viento, pero ella no sabía que al tirarle a dos pájaros uno muere. Todos sabemos que el pensamiento salta donde menos liebres hay ya que una casa bien entendida empieza por la caridad, desde que entran moscas en bocas que se cierran. A mí, la sarna que pica me gusta.

La gran barata

Entra un equipo de rugby a un minimercado, todos recontrasudados, con barro hasta en las orejas, pero, no obstante, los tipos muy educados.

-Buenas tardes.

-Buenas tardes.

-Buenas tardes.

El empleado asintió con la cabeza, un poco sorprendido por la mala fama que tenían estos deportistas y máxime cuando salían en grupo. Uno de ellos, que parecía ser el capitán, tomó la palabra y preguntó por el precio de la hambuerguesa, que lucían a la vista ya preparadas para comer.

-100 pesos. -dijo el empleado.

Los rugbiers se miraron entre ellos.

-Es cara.

-Es cara.

-Es cara. -dijeron los quince.

El capitán preguntó por el precio de la cerveza, precisamente la lata de Heinekken de medio litro.

-90 pesos. -respondió el empleado.

Los rugbiers, con una tranquilidad propia de golfistas, se miraron entre ellos y dijeron uno tras otro:

-Es cara.

-Es cara.

-Es cara.

El capitán, inmutable, volvió a tomar la palabra, esta vez para preguntar por el precio de la picada, cuyas bandejas se observaban detrás del vidrio de una heladera exhibidora.

-150 pesos -dijo el empleado impertérrito.

Los rugbiers, cuyo sudor no cesaba de gotear el mosaico del local, se volvieron a mirar entre ellos y uno a uno dijeron:

-Es cara.

-Es cara.

-Es cara.

El empleado los miraba detrás del mostrador y, cuando los vio girar y creyó que se iban, los rugbiers tomaron posiciones de frente como en su mejor scrumm con un grave y sostenido grito de guerra:

-¡¡¡¡Escaramuza!!!!!!!!!!

Arrasaron con hamburguesas, picadas y latas de Heinekken, cayendo otros productos a su paso cual huracán, mientras el empleado, acurrucado en un rincón, debajo de un mostrador veía pasar al capitán, en la cola de los alegres rugbiers, con una tira de salamines colgando del cuello a título de medalla.

4G

Segundo Décima era un rockero de cuarta. Pero de no cuarta categoría como podría presuponer algún desprevenido, sino de cuarta generación. Cuando todos iban por la segunda, él metía quinta a fondo. Sin embargo, no fue sino hasta su sexto disco cuando lo reconocieron en una premiación en la que había sido ternado como artista revelación. Segundo, no obstante, se rebeló y no asistió a la entrega quedando la estatuilla en manos de su manager, quien la vendería luego para comprar chocolates. Décima tenía la particularidad de haber sido el primero en fundar un quinteto de vientos en esa categoría musical. Una de las canciones de dicho disco, titulado “Noveno cuarteto” disparó algún tipo de controversia con sus colegas. Parte de su letra daba parte de la filosofía que encaraba Décima en aquél tiempo:
A Dios gracias, existe el olvido
santo remedio final
en el que se desvanece mi mal.

Los más agitados fueron sin dudas Los tipitos, quienes pusieron el gritito en el cielo. Segundo Décima, lejos de retractarse, lo reafirmó en sucesivas canciones posteriores, sobre todo en el octavo hit del duodécimo disco ( dicho sea de paso, éste alcanzó a ser Disco de Níquel con las ventas al público en su primer año ), que sentenciaba en un pasaje del mismo:
La memoria en su tiranía
no cumplirá la promesa,
finalmente te olvidaré
tengo absoluta certeza
fue falsa la travesía
de mí te desterraré.

A pesar de sus numerables logros, Décima cayó con su último disco ( el vigésimo ) en el olvido del público. Los jóvenes no escuchaban sus canciones ni las tomaban en consideración. Los más veteranos, por su parte, reconocían que Segundo había perdido el ímpetu que caracterizó sus comienzos en la música. Se despidió con más pena que gloria dejando su vocación definitivamente tras la trágica muerte de su mujer, la afamada actriz Gloria Penna, en un accidente automovilístico. Hoy Décima pasa sus días recluido en su chalet de la cuarta avenida, alejado de la música, a la cual no destina ni una décima de segundo de su vida.

Diálogo entre dos marmotas

-¿Desde cuándo insultar a otro causa gracia?
-Desde el advenimiento de la imbecilidad.
-¿Por qué un insulto en una dirección es gracioso y en la opuesta es ofensivo?
-Por la relatividad de los polos intercambiables y la intransigencia de los caminos.
-¿Por qué la ignorancia tiene el impulso de perpetuarse en su orgullo de no saber?
-Porque desconoce su condición y hace alarde de ella en contraste al conocimiento que la descubre.
-Si todos tenemos algo de imbécil de lo que jactarnos, los que dominan el mundo ¿son los reyes de la imbecilidad?
-En el país de los imbéciles, el idiota es rey.
-¿Quién nos guiará en el camino del despojo de la estupidez?
-Sólo aquél estúpido que se haya despojado de su estupidez.
-¿Por qué la imbecilidad es tan atractiva?
-Porque se considera que se la puede dominar, que se la puede conquistar con poco.
-¿Cuál es la diferencia entre un idiota y un imbécil? ¿Y el estúpido?
-El imbécil hace diferencias, el idiota no las reconoce; el estúpido pregunta.
-¿Los imbéciles puede ser eruditos?
-Doctos.
-¿Cómo reconocemos al estúpido?
-Se viste a la moda, habla a la moda y piensa a la antigua.
-¿Por qué somos tan idiotas?
-Por mérito. Valor y tesón. Constancia y sacrificio. Y sobre todo superación y competencia.
-¿Cuál es el límite de la estupidez?
-Carece de fronteras concretas y se propaga al doble de la velocidad de la luz. Además se hereda y se cultiva.
-Cuando comprenda todo lo expuesto, ¿qué ocurrirá?
-Obtendrás tu diploma de imbécil y una corona de idiota.

El Algoritmo de Facebook

Hola amiguis! Soy el Algoritmo de Facebook. Lanzo esta breve encuesta automática entre aquellos capaces de responder a fin de evolucionar mi comportamiento en esta maravillosa red social. Ahí va:

1) ¿Están contentos con mi actuación?
a- Sí, muy contenti.
b- Bastante contenti.
c- Contenti.
d- Descontenti.

2) ¿Prefieren ver más publicaciones de sus amiguis o que yo resuelva qué les gustaría ver?
a- Publicaciones de amiguis.
b- Tengo dudas.
c- Resolvé por favor.
d- Que sea lo que Facebook quiera.

3) ¿Por qué creen que un Algoritmo no tiene fallas?
a- Porque no es humano.
b- Porque sirve a los humanos.
c- Porque lo creemos sin más.
d- Tiene fallas, pero se las perdonamos.

4) ¿Imagina usted la vida sin un Algoritmo que la regularice?
a- Sería horrible.
b- Nunca lo pensé.
c- Te necesitamos, amigui.
d- Nadie es imprescindible.

Diagnóstico:
Mayoría de respuestas a ( 2 o más ): Usted es una persona feliz. Sonríe a todo, incluso a las desgracias, lo cual podría ser malinterpretado y de hecho lo es a menudo como una especie de superficialidad. No se deje llevar por las críticas que pronto lo contactarán de la firma Colgate para alguna publicidad ( con doblaje latino de voz ).

Mayoría de respuestas b ( 2 o más ): A usted le interesan los problemas de los demás, y cuestiones que le planteen cierto sentimiento que le hagan creen que tiene la capacidad para ayudarlos. Esto es un grave error, pues como ha comprobado su supuesta ayuda no hace más que hundirlos. Opine libremente, pero hágalo con moderación.

Mayoría de respuestas c ( 2 o más ): Cuando usted supo que Facebook tenía un Algoritmo le despertó cierta curiosidad, algo así como la del Código da Vinci, pero su comodidad lo mantuvo en su lugar, despojado de todo interés por saber nada, más que darle al megusta. Li felicitamos.

Mayoría de respuestas d ( 2 o más ): Usted es un rebelde sin causa, o con causa, pero es una causa que caducó. Sus intereses carecen de vigor, sus elucubraciones no tienen profundidad y su palabra perdió todo valor para los demás, pues es un traidor ( a sí mismi ) a todas luces. Su opinión, sinceramente, nos resbala.

Respuestas combinadas ( 2 y 2 o 4 diferentes ): Usted es típicamente indeciso. O bien no sabe qué votar o vota y se arrepiente al minuto. Publica cosas para ver qué opina la chusma ( como el desayuno a la mañana ) o comparte situaciones para recibir notificaciones que no le mueven un pelo. A usted no hay Algoritmo que le venga bien.

Las viñas de la seño

Hoy me levanté con un corazón generoso, de ánimo benevolente, con ganas de hacer bien en un mundo opaco y gris donde se veían cabezas gachas y aflicción. Anduve buscando toda la mañana la oportunidad para obrar, pero ésta me resultaba esquiva. No obstante, eso no me amilanó y persistí por la tarde, a pesar de que ninguna viejita siquiera pedía mi ayuda para cruzar la calle o ni un gato arriba de un árbol lloraba para que lo bajen. Cuando el sol caía y me disponía a regresar a mi casa y dormir ( los lunes por la mañana suelen ser difíciles ) divisé en la vereda de enfrente un hombre caminando a toda prisa, pero había notado una anomalía. Lo perseguí raudo, a la mayor velocidad de la que podía ser capaz. El hombre parecía asustado o perturbado por mi presencia siguiendo sus pasos. Logré dar con él luego de unos trescientos metros, ya que el buen hombre también había acelerado su andar. Le toqué el hombro, vaticinando un triunfo, y le dije eufórico:
-¡Señor! Tiene los cordones desatados.
El hombre en una mueca mezcla de susto y comprensión me dio las gracias. Me marché victorioso a reconfortarme con un merecido descanso, no sin dejar de pensar que mi obra de bien del día había salvado una vida.

Pagaré

La otra tarde estaba aburrido y salí de shopping. Como el efectivo era escaso, sólo me compré una opinión. Me ofrecieron envolvérmela, pero desistí y me la llevé puesta. Cuando salía para regresar, pude ver que a un anciano se le caía una opinión del bolsillo del pantalón al subir al auto. La recogí, subí al Peugeot y lo seguí para devolvérsela, pero no logré alcanzarlo. Llegué a casa y mi mujer, lejos de recibirme con un beso, me propinó dos opiniones y mi hija otras tantas. Harto, prendí la tele y recogí diez/once opiniones casi sin darme cuenta. Metí las manos en los bolsillos buscando los cigarrillos pero sólo encontré las llaves y varias opiniones. Me levanté y me fui hasta el kiosco. Pedí un Camel y cuando quise pagar con opiniones el kiosquero me corrió a patadas. Ahí me di cuenta que era tarde, estaba cansado por el trajín y cuando quise darte las buenas noches caí en el hecho de que sólo puedo ofrecerte mi modesta opinión.

Por los puntos

Ya una vez te lo dije:
Sacate la cruz y el dije.
Me gustan los textos sin comas,
El pollo, por favor, no te lo comas.
¡Vade retro! ¡Delante de mí correos!
Se me acumularon en el mail correos
Y casi ni cuenta me di,
Tomá la cinta y medí.
La panceta, salada y cara,
Previo al beso, lavá tu cara.
¡Qué linda que está la noche!
No me digas que no che.
Dejá la blusa en la cómoda,
Vos, relajate, ponete cómoda,
A eso me referí
Por algo soy referí.

Hedor

La convivencia siempre fue difícil. Conflictiva. Disputas de grandes, travesuras de chicos. Los grandes que por la noche se hastiaban de los chicos y se enfrascaban delante del televisor. Y antes de mandar a los chicos a la escuela al otro día, para restarles vivacidad, había que sentarlos delante de la tele. Era un método que funcionaba a costa de vida. En la escuela, cuando el docente se veía superado por la vívida inteligencia del niño comenzaba un severo dictado ( en el mejor de los casos ) o les hacía sacar una hoja a todos ( en el peor ) pagando hasta los pobres tontos. Hay algo en la imagen, que encandila, que enceguece, que es el poder de detener el devenir, poder de quienes somos víctimas, rehenes. Ese poder es nada más ni nada menos que la muerte, bah! Porque si hay algo que impacta de toda belleza es su carácter vivaz. Blancanieves muerta espanta a cualquier príncipe.
Así las cosas, y visto que funcionaba, la hegemonía de la pantalla no se quedaría sólo ahí. Videojuegos y redes para los chicos, redes y porno para los grandes, se destacaban. Y fútbol para todos. Y ese mundo tosco, para nada sublime, se propagaría cual enfermedad virósica entre la gente cegada, sin distinción, donde la sensibilidad duerme o yace moribunda en el seno de un cigarrillo pestilente.

Retiro espiritual

Me gusta romper esquemas, sacar diálogos del contexto al que se someten, diseccionar el libreto en el que vivimos, responder por ejemplo:

-¡Leo! ¿Cómo andás??
-Anoche, a las dos cuarenta y cinco.

-¿Cómo ves la situación económica del país?
-Siete a uno, codificado.

Romper los cánones:
-¿Qué decís? ¿Qué contás?
-La epístola papal dio resultados negativos, mientras el euro cotiza estable a la espera de un posible quórum en Pisa.

Destruir algoritmos de pensamiento arraigado:
-¿Qué hacés Leo?¡Tanto tiempo!
-Tu actitud escatológica me provoca glamorosos espasmos, tu tormento será flores en días donde la fauna sea exiliada por los terratenientes, ávidos de minería de alta rentabilidad.

Tocar puntos ocultos:
-Sr., ¿me dice la hora?
-La tarde no tiene parangón, en todo caso, si el calor cede, abrácese.

Purgar condenas socioculturales:
-¡Buen día!
-Será vuestro siempre y cuando calle el alba previo al ocaso de gallos ciegos y gallinas cojas.

En definitiva, me gusta el yodo, el ácido fólico, la taragüí y tu desconcierto.

De colección

Éramos chicos para algunas cosas, pero no tanto para otras. Sin embargo, en ese tiempo, a la cerveza le sentíamos gusto a pis de gato. O al menos eso es lo que creíamos, ya que nunca habíamos probado pis de gato ni lo pensábamos hacer. No obstante, había una corriente que nos llevaba a coleccionar latas de cerveza y, en un comercio algo lejano vendían unas latas que no teníamos y las queríamos a toda costa para llenar nuestras habitaciones. Juntamos nuestros ahorros y compramos tres latas. No queríamos la cerveza, que sería nuestro néctar predilecto de otras noches, sino simplemente las latas. Abrimos una y la probamos: pis de gato. No había dudas. La vaciamos en la vereda. Esa y las otras dos latas. El carnicero salió enfurecido por el enchastre que habíamos hecho con la espuma y nos mandó a mudar. Al llegar a casa, comenté lo sucedido, pero mi viejo, que por ese entonces ya era mi viejo, me aleccionó: ¡No! Está mal; vos tenés que traerme la lata, yo me tomo la cerveza y después te doy la lata vacía. ¡Tomá!
Con los precios actuales, espero que mi hija empiece a coleccionar cajitas de cigarrillos, que dice que tienen olor a escape de rastrojero.

Naturaleza muerta

Un escritor, versero, versado
decía, declaraba, enfatizaba
que la actual sociedad actualizada
ya no vive en la naturaleza
debe ser por lo virtual del mundo
y no por la amarga cerveza;
lo decía respirando esquirlas
tanteando el cuerpo de látex
de su mujer, madre de dos cráteres
viajando en naves celulares
imaginando porongas siderales;
comía, dícese se alimentaba,
con teclados, pantallas y vitrales
en su casa, su chalet, tan grande
como una mentira, qué macana,
decorada su fachada con pinturas
que la sombra de dos árboles tapaban
eran ramas que nadie ya observaba
en un mundo donde el sol ya no contaba.
La tierra que traía el viento de a poco
la barrían marionetas estatales
y algunas se pegaban en sus mocos,
el agua que la lluvia no escondía
derivaba por alguna alcantarilla,
los perros y los gatos vecindarios
no salían en las tapas de los diarios,
las ratas y gorriones en cordones
recogían su alimento de limones
de paquetes de snacks o botellones.
Pero todo aquello no importaba
en las redes otras cosas publicaban
porque el hombre tan sólo se inspiraba
en palabras e imágenes proyectadas
como en un cinematógrafo de antaño
y por ello cuando se sentaba al baño
el buen hombre a sus libros les daba
ese toque de humor que los caracterizaba
pues él no los escribía, los cagaba.

Estado de bienestar

Todo está bien.
La música es sublime
Las poesías sutiles
La política generosa
La sociedad goza de buena salud
El hombre es altruista
La gente muy inteligente vive feliz
El amor brilla en cada esquina
La comunicación es fluida
El cine es trascendental
La televisión sacra
Los medios informantes son fieles al público
El electorado es educado
Los precios de las cosas accesibles
Y los colchones son muy confortables.
Buenas noches.

Perlas de la cultura

La gente utiliza las palabras de acuerdo al significado común que le dio el contexto sociocultural que le impartió su educación en los primeros años de existencia y esto trae aparejado alguna discordancia con ciudadanos de otras edades o latitudes, más allá de compartir idioma, debido al esquema planteado tanto en la educación pública o privada, la familia o incluso la televisión, entre otros medios. A pesar de este leve discrepar en la cultura, la globalización conceptual ha subsanado bastante esta brecha homogeneizando conceptos para que lleguen al mayor número de gente posible, simplificando la comunicación entre las partes interesadas a costa de perder interés. El hombre raramente investigará por cuenta propia el inusual origen o distinto significado que tenían muchas palabras o términos que usa habitualmente para designar algo ( lo que fuese ) que puede ser muy diferente al original o al que se le daba en otros órdenes, perdiendo así las perlas que se esconden bajo la alfombra llena de polvo de la cultura.

Por ejemplo, la palabra pija, tan común en el mundo hispanoparlante, pocos conocen uno de los empleos que se le dio. En la Grecia antigua, Calixto Pijote ( 603 a.C. ), un músico y luthier muy reconocido de Atenas, diseñó un instrumento musical muy parecido al silbato actual, y lo hizo a gran escala para venderlo en los juegos olímpicos. La gente que le compraba el instrumento musical lo bautizó con el nombre de pija, en honor a su creador, Pijote, y fue el que se adoptó durante varios años, en los cuales durante los juegos olímpicos la pija estaba en boca de todos. Con el tiempo, el sonido infernal de tantas pijas sonando en disonancia llevó a prohibir su uso y portación en dichos eventos y la utilización de la pija se volvió un ritual clandestino o de castas vulgares. Tiempo después, la cultura occidental rescató el instrumento y su utilización en estadios se hizo habitual, pero sólo una pija tenía facultad para musicalizar el evento y además se le dio autoridad sobre las acciones del mismo. Luego, su nombre se cambió a pito, porque sonaba más bonito que el original de Pijote.

Otra palabra emblemática es orto. Éste término fue empleado por los fenicios ( siglo XI a. C. ) para designar a la extremidad superior del cuerpo ( originalmente de los humanos aunque luego por similitudes se extendió a todo el reino animal ) dotada de ojos y otras características. Fue así que se erigió un monumento que estaba formado por uno de un hombre calvo, pero magnificado su tamaño diez o doce veces y apoyado sobre una mano en actitud reflexiva: era un Monumento al Orto. En aquella época, era común que todo el mundo ( según la cultura fenicia ) pensara con el orto y como el Orto. Por suerte, esa civilización no prosperó para beneplácito del resto que no tuvo que cargar con ese término de ese modo empleado, aunque muchos hayan padecido luego los síntomas fenicios.

Una palabra no menos habitual es culo. El culo ( culiaus Psittacidae ) era un ave psitacoideal muy parecida a una cotorrita que se cree que se extinguió en el siglo XIII. Sus principales y cautivantes características eran su impresionante apariencia multicolor de una brillantez inusitada en su plumaje y además tenían la facultad del habla, de la que algunos ejemplares se valían para dar cátedra, pues no sólo repetían palabras que aprendían de sus cuidadores sino que además extremaron sus dotes con una improvisación envidiable ( que finalmente lo pagaron con la extinción de la especie ). En esos tiempos, cuándo alguien admiraba el culo de fulana, hacía alusión a su cotorra enjaulada, y, a su vez, cuando se enfatizaba que mengano hablaba como el culo, se estaba elogiando su impecable dicción.

La fama ( Mongolia, siglo VII a. C. ) era una condena perpetua que se le daba a alguien por haber cometido algún delito que atentara contra la servidumbre imperial, que debía purgar con algún trabajo comunitario que nadie quería realizar, sea por vano, triste o torpe, así sea un trabajo manual o intelectual. Alguien famoso era marginal a la escena social de por vida en el reino que no le daba la más mínima importancia ni a él ni a la labor que desempeñaba. Además, se los obligaba a saber de memoria los nombres de todos los habitantes del reino y cada vez que se cruzaba con alguno, lo debía saludar por su nombre y pedirle un autógrafo. Si obtenía la firma de todos los habitantes del reino se liberaba de la fama.

Abundan los ejemplos de este tipo de tergiversación a través del tiempo y la cultura:

La aspirina ( aldea sin nombre al oeste de los Cárpatos, siglo VI a. C. ) era un veneno letal y cuando alguien pedía una aspirina era porque su dolor era insoportable y prefería la muerte.

La mierda ( Castilla, siglo XV ) era una comida apetitosa que sólo deleitaba la realeza y de un aroma único y delicioso; decirle a algo o a alguien que era una mierda era el mayor halago al que se podía aspirar, y decir que algo tenía olor a mierda era compararlo con el de aquella delicia única. Una vida de mierda era una vida de reyes y a los que pisaban mierda se los condenaba a la guillotina.

El celular ( Galia, 150 a.C. ) era una poronga; la poronga la diseñó Célulo y era un artefacto como una especie  de cajita musical que dentro tenía una vianda; la poronga acaparaba la atención de los soldados galos y les brindaba entretenimiento y alimento entre batalla y batalla; no obstante, ningún soldado lo llamaba poronga, sino celular, en honor a su creador.

En un pueblo eslavo oriental del siglo III que desapareció junto con su nombre y su historia en el lago Ladoga, el término felicidad no se conocía, pero para designarla se hablaba de ignorancia. El más ignorante en realidad era el más feliz de la comarca. Tiempo después, no se sabe qué designa ninguna de las dos palabras.

En alguna aldea sobre el Cáucaso ( siglo V a. C. ) a los imbéciles se les llamaba ministros.

En una tribu marginal de los suburbios de Babilonia ( 308 a. C. ) alternaban los términos, para designar lo mismo, el amor y la posesión. Pocos decían te amo, muchos: te poseo. Los amados eran en verdad los poseídos, y los amantes, a su vez, los posesos. La deidad amable que los protegía en su corta mitología era Poseidón, tomando el nombre de la de los griegos. En dicha mitología, el dios más alto era Lector Sagaz,  dotado de facultades propias de su divinidad.

Cualquier lector sagaz puede apreciar con estos breves ejemplos y con los que habrá encontrado en su propia investigación cómo la misma cultura distorsiona sus creaciones a través del tiempo o los medios en desmedro de la cultura misma a la que luego acceden las mayorías. Abundan infinidad de ejemplos de éste tipo, pero no sería propicio apabullar. Precisamente ahora acude a la memoria el bolazo, que era una pieza literaria o leyenda oral de una belleza indescriptible o de un valor incalculable para el espíritu, acuñado en varias poblaciones de Amerindia, en un tiempo paralelo a todos los calendarios conocidos.

A escritores


¡Ah! ¡Escritores!
Que insistís en decir
cuando no jay lectores
por vender un dólar
cargado de tintas
que naide comprende
tan sólo otros escritores.
¡Ah! ¡Escritores!
leed tú que entiendes
que sueñas volar
y no sólo viajar
sentado en asiento
y llamad a eso vuelo
por surcar el cielo
la turbina altiva.
¡Ah! ¡Escritores!
leed tú que buscas
el encuentro entre letras
palabras que dicen cosas
y frases de mamotretas
que embelesan rosas
y en su firma desluzcan.
¡Ah! ¡Escritores!
de conciencia extensa
y amplio vocabulario
penetrad con su voz
los surcos cerebrales
de todo el parvulario
que con túnica tersa
vendrá con su hoz
a buscaros legendario
para ser inmortales.
¡Ah! ¡Escritores!
No caed en la crueldad
de la sociedad indolente
levantad bien la frente
y decid en voz alta:
leed mis escritos
de paz y de humanidad
en honor a la verdad
a lo bello a lo tierno
a lo simple a lo grato
y pasad un buen rato
al olvidar vuestro infierno.
¡Ah! ¡Escritores!
Cuando haigan lectores
sus textos serán amores.
¡Ah! ¡Escritores!
Que en la gracia divina
su palabra será vitrina
en lo sideral vencedores.
¡Ah! ¡Escritores!
Despojad de sus temores
su insania, sus dolores
y olvidad los sinsabores
de escribir sin colores.
¡Ah! ¡Escritores!
Sin prestigio de antaño
que os salís del rebaño
del montón de escritores
que se jactan vendedores
de mercancías y logros
de pensamientos magros.
¡Ah! ¡Escritores!
Viviréis los honores
de dignidad incipiente
al afrontar irreverente
el desierto lector
que amalgama sector
de cultura y valores.
¡Ah! ¡Escritores!
numérologos obsecuentes
le dirán consecuentes
que su obra literaria
deberá ser mercenaria
de ideología pueril
en seriedad infantil
por numerosos errores.
¡Ah! ¡Escritores!
Que amáis la verdad
la bondad y la dicha
tarde caerá la ficha
de la oscura sociedad.
¡Ah! ¡Escritores!
No busquéis los elogios
su gloria correrá suerte
y en las almas vestigios
de su pureza lírica
quedará como empírica
cuando llegue la muerte
colmará en lo festivo
si el escrito está vivo.
¡Ah! ¡Escritores!
Elevad su tormento
escribid sin lamento
no caigáis en la lucha
y en tono imperativo
decid fuerte: la pucha
que vale la pena estar vivo.
¡Ah! ¡Escritores!
Que empeñáis su falacia
y así perdéis la gracia
rectificad el camino
que no es magro destino
del que escribe sincero
arte imperecedero.
¡Ah! Escritores…

Vivir

Es la ideología de añares de “te veo mal, te maltrato”.
Es la insensibilidad, la falacia, la superficialidad.
Es lo que un indio dijo: mentir es violencia.
Es acumular bienes en nombre de los bisnietos y mi noción de yo.
Es rendir cuentas a quien sabe quién.
Es creerse vivo por joder.
Es saberse idiota y perecer.
Es tener para creer ser.
Es pensarse superlativo por coger.
Es comer y no sentir.
Es hablar y no pensar.
Es juntar para asombrar.
Es soñar acaparar.
Es dormir, no despertar.
Es morir.

El texto

Había una vez un papel en blanco, que de a poco, letra a letra, palabra por palabra, de punta a punto, fue cobrando vida, transformándose en El texto.
Se dice que, desde su comienzo, el mismo no decía mucho, era más bien parco, escueto, pero con el pasar de los términos fue haciéndose paso entre el público por su locuacidad. Si bien, pocos conocieron de cerca el crecimiento del mismo, muchos lo reconocieron recién cuando éste fue grande, aunque su grandeza no era tal para sí mismo, ya que de él poco hablaba y no aceptaba cumplidos, salvo contadas excepciones. Mientras se desarrollaba, él ocupaba sus quehaceres en mantener la serenidad, no por saber de la eternidad sino, más bien, para no dejarse arrastrar por la celeridad de las demandas periódicas. A diario, mantenía el orden en sí mismo ocupándose de llevar una simple, pero pulcra, puntuación.
El texto se mostraba indiferente tanto a elogios como a críticas, lo que le daba un sentido de equilibrio, rechazando ambas posturas. Si bien, hay quienes quisieron darle un tinte de ambigüedad, El texto era concluyente.
Cada tanto, aparecía un nuevo párrafo donde El texto se manifestaba abiertamente. Había quienes pensaban que éste carecía de contenido, pero El texto no les contrariaba, pues creía que ese adjetivo era insustancial. También estaban quienes le criticaban su desinterés general, pero El texto poca importancia le daba a ese tipo de críticas, confirmando la exactitud de las mismas. Claro que había quienes atribuían ese estado como  propio de su ecuanimidad, pero no había palabras en que El texto lo reconociera. Otros lo calificaban como de gran negación; él sólo parecía indicar, con pudor, que no era para tanto. A veces, algunos se quedaban un buen rato, leyéndolo, saboreándolo, pero no arribaban a conclusiones demasiado satisfactorias a pesar del impacto de la primera lectura. Otros, procedían a una segunda lectura para ver si podían extraer algo más de él, pero era en vano: él ya había dado todo de sí. Es verdad que hubo quienes lo quisieron replicar, pero El texto no sería el mismo, evidentemente.
Según se desprende de El texto, la firmeza del mismo está basada en alguna franca convicción, que transmite lisa y llanamente, aunque quienes lo han analizado, nunca se han puesto de acuerdo en certificar qué es concretamente aquello que expresa el mismo. Se dividen las aguas entre los que aducen tenacidad superlativa y los que alegan capricho o berrinche. No obstante, El texto no daba indicios de inclinarse ni por una ni por otra posición. Fue así, que otros analistas oportunistas quisieron imponer su postura de que El texto se declaraba en estado de perfección, pero el mismo se negó rotundamente.
Están quienes dicen que El texto era el sentir general de negativa a la explotación comercial de sí mismo brindándose gratuitamente por considerarse moralmente con la frente en alto, pero El texto se opuso tajantemente. Quizá esperaba retribución de alguna índole, pensaron entonces, aunque El texto también lo negó, reiterándose.
Hubo quienes, inexactamente, lo quisieron catalogar en primera instancia de antipático, pero El texto crecía en simpatía mientras se esparcía entre quienes lo leían, y en algunos hasta propiciaba algarabía, dicha o alegría. A otros parecía, simplemente, nada les decía.
Seguramente, también estarán aquellos que opinen de El texto sin siquiera conocerlo. Para ellos y para todos aquellos que deseen conocerlo, cito literalmente El texto:
“No.
No.
Y no.”