Croar

Era un atardecer cálido de un febrero signado por el viento norte. ¡Momento! ¿Era demasiado cálido según los valores de temperatura y sensación térmica con respecto a marcas históricas registradas o sólo era una sensación puramente subjetiva del observador? ¿Qué tanto tenía de atardecer ese instante en el que el narrador contemplaba la caída del sol como para que se lo describa así? ¿Febrero le decía algo más allá de las asociaciones de ideas implícitas que cada lector tenía con respecto a ese mes? ¿Cuántos signos se veían en tal mes como para que el viento norte lo describa y lo detalle con rigurosidad? ¿Cuál era la ubicación exacta del observador como para determinar que el viento era, precisamente, del norte y durante qué período temporal tomó nota de tal, y acaso tendría él una precisión cabal de los puntos cardinales o una brújula en mano como para determinarlo así y no en sus direcciones variantes como oeste, noroeste o nornoroeste? ¿Era algo que ocurría realmente ese atardecer relatado o era sólo una inferencia del narrador puesto que la luz natural habría disminuido su potencia y el calor, probablemente, habría mermado sobre sus sentidos? Todo esto no lo sabemos a ciencia cierta, pero el narrador prosigue, y nosotros deberemos continuar con las dudas a cuestas: Cuando, de repente, cayó el sol tan bruscamente que la noche llegó como en un suspiro y vertiginoso parpadeo, bañando con la luz de la luna y las estrellas los charcos que rodeaban los tamariscos donde las ranas empezaban a croar en un canto diáfano que propiciaba dulces sueños a los niños. Y aquí termina la historia, con lo que tampoco sabremos qué pasó con el sol en esa brusca caída y dónde golpeó, si la llegada de la noche se produjo efectivamente en una infinitésima de segundo o era una metáfora, cuántos tamariscos había rodeados de charcos y cuándo había sido la última lluvia que los provocó, cómo medía la claridad del croar de las ranas para que su canto le parezca diáfano y no una molestia acústica, qué tan dulces eran los sueños de los niños medidos en calorías y qué efecto le provocaban a los niños con diabetes. En fin, el narrador con su relato nos llena de dudas. Qué zángano.


Fotografía: Mariana Coca

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